Tras la muerte de Ernestina Pais, ocurrida el pasado viernes, continúan multiplicándose los mensajes de despedida de quienes compartieron distintos momentos de su vida. En las últimas horas, una de las publicaciones que más conmovió fue la de Virginia Feinmann, amiga de la infancia de la periodista, quien la recordó con una extensa carta cargada de recuerdos, humor y reflexión.
A través de sus redes sociales, Feinmann repasó la historia que las unió desde que eran niñas y recordó la fuerte conciencia que Ernestina tenía sobre la desaparición de su padre durante la última dictadura militar.
"Ernes era mi amiga porque hicimos la primaria juntas. Siempre tuvimos muy en claro que su papá, el de la foto grande en blanco y negro al lado de su cama, era un desaparecido de la dictadura militar", escribió.
Los recuerdos de una amistad de toda la vida
En su publicación, Virginia evocó distintos momentos compartidos durante la infancia y la adolescencia, desde los cumpleaños en la casa familiar hasta situaciones que, con el paso del tiempo, ambas transformaron en anécdotas.
Uno de esos recuerdos fue un episodio ocurrido durante un picnic cuando tenían 13 años.
"Ernes no le dio mucho lugar al trauma. Movimos el picnic y ella bautizó la zona como el Rincón Encantado del Pijón Ondulante", recordó, haciendo referencia al humor que caracterizaba a Ernestina incluso en situaciones difíciles.
También contó que, a pesar de haber mantenido el contacto durante toda la vida, nunca hablaron directamente sobre el problema de adicciones que la periodista atravesó durante los últimos años.
"Nunca hablamos del alcohol. Solo de que 'estaba internada'. Puedo entender para qué lo necesitaba, pero no para ser divertida", expresó.
El pedido de perdón que nunca olvidó
Entre los recuerdos más íntimos, Feinmann reveló que la última vez que vio a Ernestina le llevó unas diapositivas de la infancia para que fueran digitalizadas.
Ese proyecto nunca llegó a concretarse, pero tiempo después recibió un llamado que la marcó profundamente.
"Me llamó desde su rehabilitación para pedirme perdón. Quizás como parte de ese paso en el que se revisan las deudas pendientes", escribió.
Una reflexión que conmovió a todos
Sobre el final de la carta, Virginia compartió una reflexión que rápidamente se viralizó y que busca poner en palabras el sufrimiento que, según su mirada, acompañó a Ernestina durante gran parte de su vida.
"Tenía una propensión natural a accidentarse, como si se agrediera. Se golpeaba. Siempre quería escribir un libro, sobre su abuela, sobre un amigo electrocutado, y lo hubiera hecho bien".
Luego se preguntó cuánto del dolor que cargaba la periodista podía estar relacionado con la historia de su familia y la desaparición de su padre durante la dictadura.
"Me pregunto cuánto del dolor que necesitaba apaciguar, cuánto de algún que otro autoboicot a lo brillante que era, cuánto de la tristeza de no verla nunca más es atribuible al genocidio que nos infligieron a todos".
La despedida concluyó con una frase que resume más de cuatro décadas de amistad.
"Te quiero, hermosa, desde los 6 años y para siempre".


