La dura infancia de Ángel Di María, el jugador que marcó el gol que le dio una Copa América a Argentina después de 28 años – Revista Para Ti
 

La dura infancia de Ángel Di María, el jugador que marcó el gol que le dio una Copa América a Argentina después de 28 años

"El Fideo" nació en 1988 en Rosario, ayudó a sus padres en la carbonería y hoy fue la figura fundamental del partido frente a Brasil. 
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Ángel Fabián Di María Hernández nació un 14 de febrero de 1988 en Rosario, provincia de Santa Fe. Parece que desde que era un bebé tenía el destino marcado: le gustaban los deportes y el médico familiar le recomendó a Diana Hernández y a Miguel di María, sus padres, que lo inscriban en una escuela de fútbol ¡a los tres años! Para hacer fluir esa energía tan explosiva que lo caracterizaba.

Hoy, tres décadas después y en el marco de su partido número 111 con el equipo, se convirtió en quien le dio una victoria a la Selección Argentina en la final de la Copa América contra Brasil: hace 28 años que el país no ganaba esta competencia y hace 84 que no hacía lo propio con los cariocas en una final.

Este éxito trascendental se produjo en el seno de una familia humilde en la que ayudó desde chico trabajando junto a su papá en el rubro de la carbonería: transportaba y embolsaba este producto, mostrando con orgullo sus manos negras cuando le tocaba festejar algún gol. La realidad es que el dinero escaseaba tanto que la posibilidad de comprar unos buenos botines se hacía imposible. A pesar de esto, sus padres pensaban en lo mejor para él y esto generó que en más de una oportunidad sus hermanas no reciban regalos ya que los gastos estaban destinados al joven.

Quizás pudo cumplir un sueño: es que Miguel estuvo a pocos pasos de ser jugador profesional en River Plate, pero una lesión en su rodilla terminó destruyendo su carrera.  “Yo era hiperquinético por lo que mi mamá me llevó a una consulta médica, en la que le recomendaron que me hiciera practicar deportes, ya sea karate o especialmente fútbol”, contó una vez el futbolista en una entrevista. Su ídolo era Cristian Kily González, aunque al poco tiempo pasó a ser un rival.

“El Fideo”, como lo conocen todos, llegaba a los entrenamientos en bicicleta acompañado por su mamá. A los siete años se produjo el gran pase desde la Academia “Torito” (marco allí 64 goles) a Rosario Central a cambio de unas treinta pelotas que el club se había comprometido a pagar luego de que se enteraran que le hizo dos goles a los canallas en un torneo que provocaron la victoria en la Liga.

A partir de allí, todo fue crecimiento: se puso por primera vez los colores de la albiceleste en el Mundial Sub-20 de Canadá y conquistó con el oro en los Juegos Olímpicos de Pequín. Después, lo que todos conocen: el Benfica, el Real Madrid, el Manchester United y el Paris Saint Germain, en donde se desempeña actualmente.

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