Cómo hacer grisines caseros con queso sardo y aceitunas negras
 

Grisines de queso sardo: súper fáciles e ideales para la picada del fin de semana

Grisines de queso sardo: súper fáciles e ideales para la picada del fin de semana
Crocantes por fuera, tiernos por dentro y con muchísimo sabor, estos grisines caseros son de esas recetas simples que desaparecen apenas llegan a la mesa.
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Hay algo en el aroma del queso derritiéndose en el horno que transforma cualquier tarde en plan de picada. Y cuando además aparecen aceitunas negras, morrón y una masa que queda crocante y suave al mismo tiempo, el resultado se vuelve imposible de dejar pasar.

Estos grisines de queso sardo son prácticos, rendidores y muy fáciles de hacer. Perfectos para acompañar una tabla, una dips caseros o simplemente para ir picando recién salidos del horno mientras todavía están tibios.

Apenas los sacás de la placa aparece ese contraste que los hace especiales: dorados y crocantes por fuera, pero tiernos y húmedos por dentro. Ahí es donde el queso toma todo el protagonismo.

Ingredientes

  • 150 g de queso sardo
  • 100 g de almidón de mandioca
  • 50 g de harina de arroz
  • 50 g de fécula de maíz
  • 1 cucharada al ras de polvo leudante
  • 50 g de aceitunas negras
  • ½ morrón picado y salteado (o hidratado si es deshidratado)
  • Queso crema, cantidad necesaria

Preparación paso a paso

Paso 1

Primero rallá el queso sardo y colocarlo en un bowl. Sumá el almidón de mandioca, la harina de arroz, la fécula de maíz y el polvo leudante. Mezclá bien y agregá las aceitunas negras junto con el morrón picado.

Paso 2

Incorporá el queso crema de a cucharadas mientras mezclás la preparación. La idea es lograr una masa húmeda, suave y fácil de manipular, pero que no se pegue en las manos. Ese punto es clave para poder estirarla cómodamente después.

Paso 3

Llevá la masa a la heladera durante 5 minutos. Después estirala hasta alcanzar aproximadamente 1,5 cm de espesor y cortá los grisines del tamaño que más te guste.

Paso 4

Colocalos sobre una placa enmantecada o cubierta con papel manteca y llevalos al horno hasta que estén dorados. En unos 15 minutos ya empiezan a tomar color y a desprender ese aroma irresistible a queso tostado.

Tips y variaciones

  • Si querés una textura todavía más crocante, podés hacer los grisines un poco más finitos.
  • Recién hechos quedan espectaculares para acompañar una picada o una tabla de quesos.
  • El morrón aporta un toque apenas dulce que contrasta muy bien con el sabor intenso del queso sardo y las aceitunas negras.
  • También funcionan perfecto como snack para compartir en reuniones o para sumar a una merienda salada.

Receta: IG (la_chef_lapin)

 
   

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Ant Sig