El frizz suele aparecer en los días de humedad o calor intenso y muchas veces creemos que es imposible de controlar. El cabello se vuelve rebelde, pierde forma y aparece la clásica “aureola” que nos hace sentir despeinadas aunque hayamos dedicado tiempo al styling.
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Sin embargo, el dermatólogo y creador de contenido Simón Scarano compartió en sus redes una serie de recomendaciones prácticas para reducir el frizz y mejorar la salud capilar desde la raíz del problema.
“La humedad y la electricidad estática son los principales causantes de este cuadro tan molesto. Es por eso que los días de lluvia, climas muy secos o cuando usamos gorros el cabello se ve así”, explicó el especialista.
Además, aseguró que todo plan anti-frizz debe enfocarse en tres pilares: mejorar el estado de la cutícula, reducir la fricción y limitar la entrada de humedad en la fibra capilar.
1. No seques ni frotes el pelo con una toalla común
Uno de los errores más frecuentes es frotar el cabello mojado con una toalla tradicional. Según Scarano, la fricción daña la cutícula, lo que provoca frizz, rotura y debilitamiento.

El pelo mojado es especialmente frágil. Por eso, lo ideal es utilizar un paño de microfibra o una remera de algodón. En lugar de frotar, hay que presionar suavemente para absorber el exceso de agua.
2. Usá protector térmico antes del secador
Si vas a usar secador, planchita o buclera, el protector térmico no es opcional. Este producto crea una barrera que reduce el daño causado por el calor y ayuda a mantener la cutícula sellada.
El uso constante de herramientas térmicas sin protección genera sequedad, puntas abiertas y mayor encrespamiento. Incorporar este paso a tu rutina diaria es clave para prevenir el frizz a largo plazo.
3. No duermas con el pelo mojado
Dormir con el cabello húmedo debilita la fibra capilar y aumenta el riesgo de rotura y encrespamiento debido al roce constante contra la almohada.

Lo recomendable es asegurarte de que el pelo esté completamente seco antes de acostarte. Además, optar por una funda de satén o seda ayuda a reducir la fricción y conservar la hidratación natural.
4. Incorporá productos anti-frizz a tu rutina
Más allá de los hábitos, los productos adecuados también cumplen un rol fundamental. Existen líneas formuladas con ingredientes nutritivos que sellan la cutícula y crean una barrera protectora contra la humedad.
“El resultado es un cabello más brillante, limpio, suave, manejable y con menos frizz”, destacó el dermatólogo.
La clave no está solo en el producto, sino en la constancia y en combinarlo con buenos hábitos de cuidado capilar.

