Menos es más: cuando el cuidado del pelo se vuelve hábito, se nota.
Mirá También

Cande Ruggeri se sumó al flequillo mariposa: el look setentoso que vuelve esta temporada
Cuando el pelo pide atención (y no siempre sabemos por qué)
El inicio del año suele traer una sensación de orden y renovación, pero también un dato clave: el pelo puede atravesar un período de mayor caída. Tal como te contamos en esta nota sobre el efluvio telógeno, se trata de un proceso temporal que puede activarse después de momentos de estrés, cambios de rutina o incluso por factores estacionales.
En ese contexto, más que sumar productos sin criterio, lo que realmente hace la diferencia es cómo cuidás tu pelo en el día a día. No desde la exigencia, sino desde hábitos simples que acompañen su estado real.
Menos productos, más intención
No hace falta transformar por completo tu rutina. A veces, ajustar algunos gestos alcanza. Elegí productos acordes a tu tipo de pelo y a lo que estás necesitando hoy (más hidratación, más suavidad, más control del frizz).
También podés sumar un óleo liviano en medios y puntas para aportar brillo y suavidad sin apelmazar. En esa línea, opciones como Elixir Ultime L’Huile Originale funcionan como complemento porque ayudan a controlar el frizz y proteger del calor, sin perder movimiento natural.
Otro punto clave es cómo aplicás lo que usás: no es lo mismo hacerlo apurada que tomarte un minuto para distribuir bien el producto y registrar cómo responde tu pelo. Ese pequeño cambio ya transforma la experiencia.
Hábitos chicos que sí podés sostener
Acá es donde todo cobra sentido. Más que incorporar mil pasos, se trata de elegir algunos que puedas repetir en el tiempo.
Secar el pelo sin frotar, desenredar con suavidad, evitar el exceso de calor o espaciar lavados cuando lo necesites son decisiones simples que impactan más de lo que parece.
También podés prestar atención a cómo se siente tu pelo en distintas etapas del mes o del año. No siempre necesita lo mismo, y ajustar en función de eso es una forma de cuidado mucho más realista.
Si además sumás una alimentación equilibrada y buenos niveles de descanso, el impacto se potencia. Porque sí: lo que pasa en tu cuerpo también se refleja en tu pelo.
Un cuidado que acompaña (y no exige)
Sostener una rutina no debería ser una carga. Al contrario, puede ser un momento propio, breve pero constante.
Cuando dejás de buscar resultados inmediatos y empezás a observar procesos, el vínculo con tu pelo cambia. Se vuelve más flexible, más real y más alineado con vos.
Porque al final, no se trata de tener el pelo perfecto, sino de encontrar una forma de cuidarlo que encaje con tu vida.

