En los últimos meses, una técnica de maquillaje se volvió tendencia por una razón clara: deja la piel con un efecto glow natural, como si no llevaras make up.
La clave no está en la base en sí, sino en cómo la aplicás y en qué orden usás los productos. El resultado: una piel más luminosa, liviana y real.
A diferencia de las técnicas tradicionales, que buscan cubrir todo de una vez, esta propone lo contrario:
- Usar menos cantidad de base
- Trabajar en capas finas
- Priorizar la piel por sobre la cobertura
Esto permite que la textura natural se vea, pero con un acabado más prolijo y luminoso.

Paso a paso: cómo lograr una piel glow
- Paso 1: Prepará bien la piel
Antes de la base, aplicá una crema hidratante y, si querés potenciar el efecto, un primer luminoso. Esto hace que la piel se vea más jugosa desde el inicio.
- Paso 2: Aplicá la base solo donde la necesitás
En lugar de cubrir todo el rostro, usá base en zonas puntuales:
- mejillas
- centro de la cara
- manchas o rojeces
Después, difuminá hacia afuera.
- Paso 3: Usá herramientas que no carguen producto
Podés aplicar la base con:
- esponja húmeda
- brocha suave
La idea es integrar el producto, no arrastrarlo.
- Paso 4: Sumá luz estratégica
Un toque de iluminador en:
- pómulos
- puente de la nariz
- arco de la ceja
ayuda a potenciar el efecto glow sin exagerar.
- Paso 6: Sellá solo lo necesario
Evitá sellar todo el rostro. Usá polvo solo en la zona T o donde realmente lo necesites.
Por qué esta técnica funciona
El gran diferencial de esta técnica es que respeta la piel. No tapa, no endurece y no recarga. En cambio:
- Deja ver la textura natural
- Aporta luz
- Da un efecto más fresco
Además, es ideal para el día a día, porque es rápida y no requiere demasiados productos. Hay que tener en cuenta:
- Piel grasa: podés usar una base liviana oil free y sellar un poco más en la zona T
- Piel seca: priorizá la hidratación y evitá polvos en exceso
- Piel mixta: combiná ambos enfoques según la zona
Esta técnica refleja un cambio en la forma de maquillarse: ya no se busca una piel perfecta e irreconocible, sino una versión más luminosa y saludable de la propia piel. Porque el verdadero glow no viene de tapar, sino de saber cómo aplicar lo justo.




