Envejecer es parte de la vida y no equivale a falta de vitalidad. Al contrario, es una oportunidad para cuidar tu cuerpo con consciencia, nutriendo tu piel con activos que la ayuden a mantenerse fuerte frente al paso de los años. La clave no es luchar contra el tiempo, sino entender cómo funciona tu biología para darle exactamente lo que necesita para repararse.
Por qué tu piel cambia (y cómo romper el bucle)
A veces notás que el cansancio se refleja más de la cuenta o que la piel pierde esa frescura natural. Esto pasa porque el cuerpo entra en un ciclo de estrés oxidativo e inflamación. "Todo empieza con un exceso de radicales libres que dañan tus células, que se inflaman desajustando la microbiota y generando más radicales libres. Es un círculo vicioso", explica la experta Lourdes Moreno.
Cuando esto ocurre, tu sistema se pone en modo supervivencia en lugar de modo reparación. Gastás energía en defenderte de las agresiones externas y dejás de lado la producción de colágeno o la renovación celular. La buena noticia es que, una vez que entendés este mecanismo, podés actuar directamente sobre los detonantes para frenar ese desgaste y devolverle la salud a tu cara.
Tu estrategia dermocosmética día a día
Para que tu rutina realmente funcione, tenés que elegir productos que ataquen diferentes frentes. No necesitás mil pasos, sino los ingredientes correctos usados con constancia.
- Protegé y prevení: Usá antioxidantes tópicos como la vitamina C, pycnogenol y niacinamida. Estos activos reducen el estrés oxidativo. No te olvides nunca de la protección solar diaria y de una limpieza profunda para que la piel respire.
- Estabilizá la barrera: Si sentís la piel sensible o irritada, buscá fórmulas con ceramidas, ácidos grasos e ingredientes nutritivos. La niacinamida también es excelente para evitar esa microinflamación crónica que apaga el rostro.
- Activá la renovación: Para mejorar la firmeza, sumá retinoides (son los reyes de la síntesis de colágeno) y ácido glicólico para una exfoliación suave que aporte luz. No descuides la hidratación profunda con ácido hialurónico de diferentes pesos y péptidos para relajar las líneas de expresión.
Nutrición desde adentro: el poder de los suplementos
La cosmética es fundamental, pero la verdadera transformación ocurre cuando combinás tus cremas con una buena estrategia de suplementación. Es el apoyo extra que tu metabolismo necesita para mantenerse joven.
"La biología y la química son mucho más complejas y precisas que todo esto. Hemos querido simplificar el proceso para que cualquiera pueda entender los mecanismos que aceleran el envejecimiento", señala Moreno. Para ayudar a tu cuerpo, considerá sumar vitamina C y colágeno hidrolizado, que dan el soporte estructural que se va perdiendo.
También es vital equilibrar la microbiota intestinal con probióticos y prebióticos, ya que una inflamación sistémica se nota enseguida en el cutis. El magnesio y el Omega-3 son grandes aliados para que tus células pasen más horas en modo reparación, optimizando la energía mitocondrial. Recordá que no necesitás tomar todo junto: lo ideal es que aprendas a escucharte y priorices lo que tu cuerpo te pide en cada momento.
Un cierre para vos
Cuidarte es un acto de amor propio y una forma de agradecerle a tu cuerpo todo lo que te permite disfrutar. No busques la perfección, buscá la salud. Cuando entendés que tenés el poder de actuar sobre los detonantes del envejecimiento, el proceso se vuelve mucho más relajado y consciente. Probá estos cambios, ajustá tu rutina y disfrutá de verte y sentirte espléndida.
Fuente: Lourdes Moreno, experta en dermocosmética y suplementación, fundadora de Laluz by Lourdes Moreno.

