El verde no solo decora: transforma la forma de habitar una casa. Y eso es exactamente lo que muestra el impactante antes y después del proyecto de paisajismo realizado en la casa de Zaira Nara, una intervención integral que unió diseño, naturaleza y armonía.
El trabajo se pensó como un proceso cuidado, paso a paso, donde cada decisión tuvo un sentido estético y funcional. El objetivo: crear espacios vivos, orgánicos y atemporales, que dialogaran con la arquitectura y acompañaran el día a día.
El exterior: del vacío al oasis
Antes del proyecto, el jardín se presentaba como un espacio sin estructura ni identidad definida. El primer paso fue el diseño de canteros, que permitió ordenar el terreno y darle ritmo visual al espacio verde.


Para delimitar y jerarquizar cada sector, se incorporaron flejes de metal hechos a medida, un recurso contemporáneo que aporta prolijidad y contraste sin quitar naturalidad. A su vez, se construyó un cerco de empalizada de madera, montado sobre postes de eucalipto, que brinda privacidad, calidez y un marco perfecto para el crecimiento de las plantas.
La plantación de los canteros fue clave para lograr un efecto de jardín frondoso y envolvente, con especies que aportan volumen, movimiento y distintos tonos de verde durante todo el año.

En los balcones, el paisajismo continuó con macetas de barro y strelitzias, reforzando la idea de continuidad entre interior y exterior, y sumando un aire tropical, fresco y elegante.

El interior: naturaleza que entra en casa
La transformación no se detuvo puertas afuera. En el interior, el verde se integró de manera sutil y sofisticada a través de piezas seleccionadas con cuidado.

Se incorporaron macetas de cerámica Herbario, ideales para sumar plantas sin alterar la armonía del espacio, y macetas de barro para árboles de gran porte, que funcionan casi como esculturas vivas dentro de la casa.

Los detalles finales llegaron con floreros con anthurios en agua, un gesto simple pero potente, que aporta frescura, color y una conexión directa con lo natural.
Un antes y después que se siente
Más allá del impacto visual, el resultado es una casa que respira verde. El paisajismo no aparece como un decorado, sino como una extensión natural del hogar: un entorno que invita a bajar el ritmo, conectar y disfrutar.
El antes y después del proyecto en la casa de Zaira Nara demuestra cómo el diseño paisajístico puede cambiar por completo la energía de un espacio, convirtiéndolo en un verdadero refugio natural.
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