El cambio de año suele invitar a revisar hábitos, rutinas y deseos. “Mirar la casa desde el feng shui puede ser una forma más profunda de hacer ese balance”, apunta Constanza Delgado, arquitecta dedicada al diseño y bienestar.
“Entender que espacios acompañan, cuáles cansan y qué ajustes pueden ayudar a empezar el nuevo ciclo con mayor claridad y bienestar”.
Feng Shui: mucho más que ordenar y “soltar”

Cuando se habla de feng shui, muchas veces se lo reduce a limpiar, ordenar o tirar cosas. Pero eso no es feng shui en sí mismo.
Constanza Delgado (en Instagram @arq.constanzadel) autora del libro “Diseño para el bienestar. Espacios que activan el cerebro, reducen el estrés y mejoran la salud” dice: “El orden puede ayudar, pero el corazón de esta disciplina está en cómo circula la energía en un espacio y cómo esa energía impacta en quienes lo habitan”.
Antes de seguir, algunos datos clave sobre el feng shui:
El feng shui es una filosofía china milenaria que estudia la relación entre las personas y su entorno. Su objetivo no es decorar de forma superficial, sino favorecer una buena circulación del chi, la energía vital.

En una casa, el chi entra, se mueve, se estanca o se acelera según la forma del espacio, la distribución, la luz, los materiales y los recorridos.
Un chi saludable circula sin interrupciones bruscas, no se estanca ni se acelera en exceso y acompaña el uso de los ambientes
Por eso, en feng shui no se trata solo de abrir una ventana, sino de entender cómo se mueve la energía desde que entrás a tu casa hasta que llegás a los espacios más íntimos.
Qué es el Bagua: la clave del feng shui para “diseñar la energía” de la casa

El Bagua es otra herramienta central del feng shui. Es un diagrama que se superpone al plano de la casa y permite leer como se distribuye la energía en el espacio. No es un plano arquitectónico ni un esquema rígido: es una herramienta de análisis.
El bagua se representa como una grilla de nueve partes iguales que se superpone al plano de la casa: cada una de esas zonas está asociada a distintos aspectos de la vida, como descanso, vínculos, trabajo o bienestar.
Advertencia: eso no implica que haya que “decorar” cada área de una forma determinada.
Aplicar el bagua significa observar qué está pasando en cada uno de esos sectores. Cuando algo queda ubicado dentro de un cuadrante, lo que se analiza no es el objeto en sí, sino el tipo de energía que genera ese uso en ese lugar.

Por ejemplo, si en un sector vinculado al descanso hay un espacio de paso intenso, exceso de estímulos visuales o un uso muy activo, lo que se produce es una contradicción energética: el espacio no acompaña la función que debería favorecer.
Lo mismo pasa si un área asociada al trabajo está desordenada, mal iluminada o invadida por usos que no permiten concentración.
El bagua no dice qué poner, sino qué revisar: como se usan los ambientes, qué actividades dominan cada zona y si la energía que se genera es coherente con lo que ese espacio necesita sostener.

El bagua funciona como una forma de leer la casa y detectar desequilibrios entre espacio, uso y experiencia cotidiana.
5 apuntes para aplicar el feng shui en cada ambiente del hogar

1. Una entrada clara permite que el chi ingrese de forma fluida, sin bloqueos.
2. Un dormitorio con circulación ordenada y sin interferencias visuales favorece un chi más lento y estable, necesario para descansar.
3. Un espacio de trabajo con buena orientación y respaldo físico ayuda a sostener la concentración y la sensación de control.
4. El foco no está en sumar cosas, sino muchas veces en revisar cómo están ubicadas, cómo se recorren los ambientes y qué estímulos dominan cada espacio.
5. El feng shui bien entendido dialoga con conceptos actuales de diseño y bienestar: circulación, percepción espacial, confort, uso consciente del entorno.
No se trata de seguir reglas rígidas, sino de leer la casa como un sistema energético, donde cada decisión espacial tiene impacto en cómo nos sentimos y cómo vivimos.


