Antes del 17 de febrero comienza oficialmente el nuevo ciclo del calendario lunar y, con él, el Año Nuevo Chino 2026, que estará regido por el Caballo de Fuego.
En la tradición oriental, la puerta principal no es un detalle más: es el umbral simbólico por donde ingresan la suerte, las oportunidades y las buenas noticias durante todo el año, que se extenderá hasta el 5 de febrero de 2027.

Si ya estás pensando en decorar y renovar tu casa, hay un gesto clave que no deberías pasar por alto: un ritual de limpieza y apertura energética en la entrada del hogar.
Más que superstición, se trata de preparar el espacio —y la intención— para lo que querés que llegue.
La puerta del hogar: el punto energético más importante

En el Feng Shui, la puerta principal es la “boca” por donde entra el chi, la energía vital. Si está sucia, trabada o saturada de objetos, esa energía también se estanca. Por eso, antes del cambio de año lunar se recomienda limpiar, ordenar y despejar, pero hacerlo antes del 17 de febrero y no después, para no arrastrar la fortuna recién iniciada.
El cambio de ciclo es también una invitación a cerrar etapas. La limpieza física funciona como un reflejo de la limpieza interna: ordenar lo visible ayuda a clarificar lo que queremos atraer.
El paso a paso del ritual en la puerta

1. Limpieza general y barrido consciente. Antes de enfocarte en la puerta, hacé una limpieza integral: ventilá los ambientes, ordená superficies y descartá lo que ya no usás.
Luego viene el gesto simbólico:
Barré desde el fondo de la casa hacia la puerta de entrada.
Avanzá habitación por habitación, como guiando lo viejo hacia la salida.
Hacelo con intención consciente, imaginando que todo lo denso abandona el hogar.
La dirección importa: el recorrido marca el cierre de ciclo y prepara el espacio para lo nuevo.

2. Limpieza energética de la puerta. Una vez despejada la casa, prepará una mezcla simple:
Un vaso o balde con agua.
Un chorrito de vinagre blanco.
Con un paño limpio, pasá la solución por el marco, ambos lados de la puerta, las manijas y el piso inmediato. Mientras lo hacés, podés repetir una frase que refuerce tu intención de soltar lo estancado y dejar atrás energías pesadas.
Después, prepará otra mezcla con agua tibia y canela (en polvo o en rama). Volvé a limpiar la puerta, esta vez enfocándote en invitar prosperidad y oportunidades alineadas con tus deseos para este nuevo año.
Al terminar, chequeá que la puerta abra sin dificultad, que no rechine y que esté liviana. El gesto es simbólico: si la entrada fluye, la energía también.

3. Refuerzo con sal y protección. Como cierre, podés sumar alguno de estos rituales complementarios:
Cuenco con sal gruesa: colocá un recipiente pequeño detrás de la puerta principal durante 24 horas. Al día siguiente, descartá esa sal fuera de casa (no por el desagüe) y lavá el cuenco antes de guardarlo.
Vaso con agua, sal y laurel: ubicalo cerca de la entrada como símbolo de protección, apertura de caminos y reconocimiento.
Humo aromático: recorrer la casa con romero, laurel, salvia, canela o palo santo aporta una señal sensorial de renovación y acompaña el proceso de cambio.

No es necesario hacer todos los pasos ni convertirlo en algo rígido. Algunas personas eligen solo el barrido consciente; otras suman la limpieza con vinagre y canela; otras prefieren integrar aromas naturales.
Lo esencial es que el proceso tenga sentido para vos. Dedicar unos minutos a limpiar con intención puede transformar una tarea doméstica habitual en un gesto simbólico poderoso.
Abrir la puerta con claridad, orden y coherencia es, también, una forma de decidir qué querés dejar entrar en este nuevo ciclo del Caballo de Fuego.

