En la arquitectura japonesa, la entrada a la casa no se concibe como un simple espacio de paso... La advertencia de Constanza Delgado, arquitecta dedicada al diseño y bienestar, es precisamente el ingreso a una nota exclusiva de para ti DECO dedicada al “genkan”.
Es un umbral, un lugar que marca con claridad el cambio entre el afuera y el adentro.
Este espacio llamado genkan cumple una función que va más allá de lo práctico: introduce una pausa antes de ingresar al hogar.

Originalmente la palabra genkan se utilizaba para designar la entrada del templo zen. Se escribe con dos ideogramas que significan “entrada al conocimiento profundo".
Elogio del genkan: cómo diseñar la entrada del hogar al estilo japonés

El genkan es un área de ingreso claramente delimitada que se encuentra inmediatamente después de la puerta principal y suele resolverse con un desnivel respecto del interior, generalmente un escalón.
El piso cambia de material y se utilizan superficies más resistentes y fáciles de limpiar.
Entre el genkan y el resto de la casa hay un borde definido que marca dónde termina el área de ingreso. El espacio suele incorporar estantes bajos, un zapatero o un banco para sentarse.
Constanza Delgado (en Intagram @arq.constanzadel) autora del libro “Diseño para el bienestar. Espacios que activan el cerebro, reducen el estrés y mejoran la salud” dice: “No se trata solo de evitar que la suciedad del exterior ingrese a la casa, sino de prepararse para entrar. El cuerpo se detiene y la transición entre el exterior y el interior se vuelve más consciente”.
Genkan: “la casa como extensión del cuerpo”

En lugar de un paso apurado, la arquitectura japonesa propone una pausa. Esta forma de entender la entrada está ligada a la cultura japonesa, donde la casa se concibe como una extensión del cuerpo.
El exterior, asociado al movimiento constante y a lo imprevisible, queda diferenciado del interior, que es un ámbito de orden e intimidad.
El genkan es un ejemplo de cómo el diseño puede inducir comportamientos... Y este singular espacio invita a frenar.
En muchas viviendas occidentales, la entrada suele resolverse como un pasaje rápido. La puerta se abre y el interior aparece de inmediato.
Se entra cargando bolsas, hablando por teléfono, con la atención todavía puesta en la calle. No hay transición y el afuera invade el adentro.

El genkan, en cambio, propone ordenar el paso entre exterior e interior, y al repetirse todos los días o incluso varias veces por día, este pequeño ritual termina influyendo en el comportamiento y en cómo se entra a la casa y la manera cómo la habitamos.
Más que un hall, el genkan es un espacio de transición pensado para desacelerar. Con un desnivel, un cambio de material y un límite claro, esta tradición japonesa redefine la forma de ingresar al hogar y revela cómo el diseño puede influir en nuestro bienestar cotidiano.





