Historias de Cemento: los silos de Puerto Madero, testigos del antiguo frente portuario - Revista Para Ti
 

Historias de Cemento: los silos de Puerto Madero, testigos del antiguo frente portuario

Construidos a comienzos del siglo XX para almacenar y exportar granos, los silos de Puerto Madero forman parte del patrimonio industrial de Buenos Aires. Su escala, su materialidad y su permanencia en el paisaje los convierten en testigos clave de la historia productiva y urbana de la ciudad.
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Ubicados sobre el antiguo frente portuario, los silos de Puerto Madero fueron durante décadas una pieza central del engranaje agroexportador argentino. Concebidos como infraestructura técnica, su presencia maciza y vertical definió el perfil del puerto y acompañó el crecimiento económico del país en la primera mitad del siglo XX.

En una nueva edición de Historias de Cemento, junto a Cementos Avellaneda, recorremos estas estructuras emblemáticas para entender cómo una arquitectura pensada exclusivamente para la función terminó integrándose al paisaje urbano contemporáneo y convirtiéndose en un símbolo del pasado industrial porteño.

"Silos. Puerto Madero", obra de Aldo Sessa, 2001. Parte de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes.

Los silos de Puerto Madero: origen portuario y lógica constructiva

Los silos de Puerto Madero fueron construidos a comienzos del siglo XX como parte del desarrollo del puerto moderno de Buenos Aires, en pleno auge del modelo agroexportador argentino. Estuvieron vinculados a la Junta Nacional de Granos, el organismo estatal encargado de regular y centralizar el comercio cerealero, y cumplieron un rol clave en la cadena de almacenamiento y exportación de granos.

Ubicadas estratégicamente sobre los diques, estas estructuras permitían recibir grandes volúmenes de cereal provenientes del interior del país y facilitar su carga directa en los barcos. Su diseño respondió estrictamente a criterios técnicos y productivos, sin intención representativa: eficiencia operativa, capacidad de almacenamiento y durabilidad eran las prioridades.

Los silos son parte del paisaje de Puerto Madero, ubicados frente al Puente de la Mujer.
Los silos son parte del paisaje de Puerto Madero, ubicados frente al Puente de la Mujer.

Desde el punto de vista arquitectónico, los silos se resolvieron mediante volúmenes repetitivos de hormigón armado, muros de gran espesor y aberturas mínimas. La forma surge de la función y de la necesidad estructural, dando lugar a una estética industrial austera y contundente que, con el paso del tiempo, terminó consolidándose como uno de los rasgos más reconocibles del antiguo paisaje portuario.

La construcción ya es parte del paisaje en Puerto Madero.
La construcción ya es parte del paisaje en Puerto Madero.

Tip Cementero por Cementos Avellaneda

Mientras gran parte de la infraestructura original del puerto fue demolida durante la urbanización de Puerto Madero en los años 90, los nueve silos de la ex Junta Nacional de Granos lograron mantenerse en pie. Hoy conviven con torres residenciales, restaurantes y oficinas en uno de los barrios más caros y modernos de Buenos Aires, funcionando como una de las pocas huellas visibles del pasado industrial de la zona.

El antiguo puerto de la ciudad.
El antiguo puerto de la ciudad.
Asi se veía el Puerto de Buenos Aires.
Asi se veía el Puerto de Buenos Aires.

Reconversión, permanencia y nuevas miradas

Con el cierre del puerto y la posterior transformación de Puerto Madero en un nuevo barrio de la ciudad, los silos perdieron su uso original. Algunos fueron reciclados y reconvertidos en edificios residenciales, mientras que otros se mantuvieron como estructuras visibles que remiten al pasado productivo del área.

En los últimos años, además, los silos sumaron una nueva capa de sentido al convertirse en soporte de intervenciones artísticas a gran escala. Actualmente, una obra de la artista estadounidense Barbara Kruger ocupa su superficie y dialoga con la monumentalidad del conjunto. Con su lenguaje directo y tipografía icónica, la intervención resignifica estas estructuras industriales y las incorpora al circuito del arte contemporáneo urbano.

Hoy en día, los silos funcionan como soporte de la obra “Sin título (No podés vivir sin nosotras)”, de la estadounidense Barbara Kruger.
Hoy en día, los silos funcionan como soporte de la obra “Sin título (No podés vivir sin nosotras)”, de la estadounidense Barbara Kruger.

Los silos se integran así a la fisonomía actual del barrio como hitos que combinan memoria industrial y expresión artística. Su presencia genera contraste con la arquitectura contemporánea de vidrio y acero, y propone una reflexión sobre cómo la ciudad conserva, actualiza y vuelve a mirar sus propios símbolos.

 
 

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