Más allá de lo decorativo, sumar plantas al escritorio impacta directamente en el estado de ánimo y la capacidad de enfoque.
En el marco del diseño biofílico, Mercedes González Prieto, paisajista, apunta cinco especies que ayudan a crear espacios de estudio y trabajo más equilibrados, creativos y funcionales.
“Más allá de dónde desarrollamos nuestra actividad, lo esencial es que ese espacio donde pasamos gran parte del día sea funcional, confortable y estimulante –afirma la creadora de @mechi_deraiz- Incorporar naturaleza en interiores no es solo una decisión estética".

Reduce el estrés, mejora la calidad del aire, aumenta la productividad y favorece la concentración. "Incluso un gesto mínimo —una planta sobre el escritorio— puede modificar la percepción del entorno y predisponernos a un estado mental más creativo y enfocado”, concluye la especialista.
Diseño biofílico en espacios de estudio y trabajo


El diseño biofílico parte de la idea de que las personas tenemos una conexión innata con la naturaleza.
En espacios de estudio y trabajo, se traduce en: iluminación natural estratégica, ventilación cruzada, mobiliario en tonos madera, materiales reciclados, jardines verticales, presencia activa de plantas, fuentes de agua y vistas exteriores (o imágenes que las simulen).
Son recursos que disminuyen la fatiga cognitiva y optimizan el rendimiento sostenido. La vegetación funciona como regulador ambiental y emocional, generando entornos más equilibrados y propicios para el foco atencional.
5 plantas ideales para colocar en un escritorio biofílico

1. Helecho nido / Asplenium nidus. Aporta textura orgánica y un verde intenso que suaviza líneas rígidas del mobiliario.
Cuidados: Tolera poca luz. Necesita humedad ambiente.
Riego: 2 veces por semana. Evitar aire excesivamente seco.
Ideal para escritorios con iluminación indirecta.
2. Ficus pandurata / Ficus lyrata. Sus hojas grandes generan impacto visual y sensación de abundancia natural. Es protagonista en interiores contemporáneos.
Cuidados: Mucha luz natural sin sol directo. Evitar corrientes de aire.
Riego cada 4 días (sin exceso).
Funciona muy bien en estudios amplios o home offices luminosos.
3. Calathea Triostar / Calathea Triostar. De follaje vibrante en tonos verdes, crema y rosados, suma dinamismo visual.
Cuidados: Luz indirecta abundante. Alta humedad.
Riego 2 veces por semana (esperar que el sustrato se seque ligeramente).
No tolera menos de 18°C.
Aporta energía y estilo.
4. Güembé / Philodendron bipinnatifidum. Robusto y de presencia escultural, crea microclimas verdes en interiores.
Cuidados: Tolera poca luz pero prefiere luz indirecta. Necesita humedad ambiental. Riego 2 veces por semana con buen drenaje.
Ideal para sumar volumen sin recargar.


5. Lengua de suegra / Sansevieria trifasciata. Un verdadero comodín del interiorismo biofílico.
Cuidados: Soporta sol y sombra moderada. Resiste frío y calor moderados. Riego espaciado (evitar exceso de agua).
Perfecta para quienes buscan bajo mantenimiento.
Cómo incorporar plantas en escritorios: consejos y tips

No hace falta transformar todo el ambiente sino de aplicar algunas estrategias efectivas “en la onda verde”.
Elegir plantas pequeñas en maceta, como las suculentas o cactus diminutos que aportan verde sin ocupar superficie útil.
Las macetas colgantes son ideales para optimizar espacio y generar verticalidad.
Además, vale complementar la estética del escritorio verde con recursos visuales botánicos, como láminas, cuadernos o textiles con estampas vegetales refuerzan el concepto biofílico.

Estudios en psicología ambiental demuestran que la presencia de vegetación en espacios de trabajo y estudio reduce los niveles de estrés, mejora la memoria operativa y aumenta la concentración sostenida.
No importa si se trata de una sola maceta o de un jardín vertical completo: introducir naturaleza viva en el entorno cotidiano es una intervención sencilla con impacto real.
En definitiva, aplicar diseño biofílico en espacios de estudio es una herramienta concreta para crear ambientes más saludables, armónicos y productivos. En tiempos donde la concentración es un recurso escaso, rodearse de verde puede ser la mejor inversión silenciosa.



