SALE vacaciones. INGRESA “modo reset”, o la vuelta a las actividades de toda la familia y, sobre todo, el inicio de clases.
Con el regreso al cole, el escritorio vuelve a cobrar protagonismo. Y está confirmado: no alcanza con apoyar una mesa en cualquier rincón.

“El entorno influye en la atención y en la postura. Y un buen espacio de estudio no depende del tamaño, sino de cómo está pensado”, afirma –y advierte- la arquitecta Constanza Delgado.
Dedicada al diseño y bienestar, la creadora de la cuenta en Instagram @arq.constanzadel y también autora del libro “Diseño para el bienestar. Espacios que activan el cerebro, reducen el estrés y mejoran la salud” comparte 7 claves para diseñar un espacio de estudio de alto rendimiento y con estética.
7 claves + ideas para crear un espacio productivo

1. La ubicacion. Lo ideal es evitar zonas de paso constante. La circulación permanente genera interrupciones que afectan y distraen
Cerca de una ventana es una buena opción, siempre que la luz no encandile ni rebote en la pantalla. Lo ideal es colocarlos perpendicular a la ventana
No es necesario tener un cuarto exclusivo, pero sí conviene que el escritorio no se arme y desarme todos los días.

2. Iluminación. La luz natural mejora el rendimiento y reduce la fatiga visual.
Además, es importante sumar una lámpara puntual que ilumine el plano de trabajo sin generar sombras. Las luces neutras ayudan a mantener la atención sin resultar agresivas.
Estudiar con luz insuficiente no solo cansa, también baja el rendimiento.
3. Ergonomía. Muchos problemas de postura empiezan en la etapa escolar. Y la palabra clave es ergonomía.
Los pies tienen que apoyar en el piso, la espalda estar contenida y el plano de trabajo quedar a una altura cómoda.

Si la silla es demasiado grande o el escritorio muy alto, la concentración se ve afectada porque el cuerpo está incómodo.
4. Estimulos. Un escritorio saturado de objetos y estímulos compite por atención. Cuantos más objetos visibles, más información procesa el cerebro.
Dejar solo lo necesario para la tarea del momento ayuda a sostener el foco.
5. Orientación del escritorio. No es lo mismo estudiar mirando hacia una pared que hacia la circulación de la casa.
Si el escritorio da directamente a una puerta o a un espacio de mucho movimiento, el cerebro se mantiene en estado de alerta constante. En cambio, mirar hacia una pared o hacia una ventana lateral suele favorecer la concentración.
6. La importancia del color en el lugar de estudio

Colores muy saturados pueden ser demasiado estimulantes. Para zonas de estudio conviene usar una base neutra y sólo algún color, pero en pequeña cantidad. No se trata de hacer un ambiente aburrido, sino de evitar sobrecargar el espacio.
7. Acustica. El ruido constante por ejemplo, la televisión de fondo, conversaciones o el tránsito aumenta la fatiga mental.
Si el espacio está en un ambiente compartido, se pueden sumar cortinas, alfombras o bibliotecas para ayudar a absorber parte del sonido.








