¿Por qué las casas antiguas parecen combatir mejor el calor... ¡y sin aire acondicionado!?¿Por qué enfrentan las altas temperaturas y olas de calor mejor que las viviendas actuales?
La respuesta es arquitectura... “ancestral”.
“Hoy, con temperaturas cada vez más extremas en cualquier momento del año, podemos volver a observar esas casas y recuperar algunos principios”, asegura la arquitecta Constanza Delgado.

Dedicada al diseño y bienestar, la creadora de la cuenta en Instagram @arq.constanzadel y también autora del libro “Diseño para el bienestar. Espacios que activan el cerebro, reducen el estrés y mejoran la salud” comparte algunas pistas sobre “el secreto de las casas antiguas para soportar el calor sin aire acondicionado”.
Techos altos = parte baja de la casa más fresca

El aire caliente es más liviano y se acumula en la parte superior del ambiente. En casas con techos altos, ese aire se concentra lejos de la zona habitable, dejando la parte baja más confortable.
Además, las ventanas altas ayudaban a liberar ese aire acumulado.
Muros gruesos = absorción y liberación del calor

Muchas viviendas antiguas estaban construidas con ladrillos macizos o muros de gran espesor. Esa masa absorbía el calor durante el día y lo liberaba lentamente por la noche.

Este fenómeno, conocido como “inercia térmica” reduce las variaciones bruscas de temperatura interior.
En cambio, las construcciones livianas y con poca masa tienden a calentarse más rápido.
Ventilación cruzada = aire en movimiento

Antes del aire acondicionado la ventilación natural era esencial.
Ventanas enfrentadas o ubicadas en diferentes alturas permitían que el aire circulara constantemente.
Cuando el aire se mueve, la sensación térmica baja, incluso si la temperatura real no cambia demasiado.
Galerías y aleros = menos sol directo, más sombra

Las galerías profundas y los aleros protegían los muros del sol directo. Al reducir el impacto del sol sobre las paredes y aberturas, el interior se mantenía más fresco.
La sombra no es un detalle decorativo: es un recurso térmico.
No se trata de volver al pasado ni de renunciar a la tecnología. Pero si de entender que el confort no depende únicamente de un equipo de aire acondicionado.




