Galerías Pacífico es uno de esos edificios que todos conocemos, pero no siempre miramos con atención. Ubicado en la tradicional esquina de Florida y Córdoba, este ícono de la Ciudad de Buenos Aires combina vidrieras, paseo urbano y patrimonio cultural en un mismo espacio.
En una nueva edición de Historias de Cemento, junto a Cementos Avellaneda, recorremos Galerías Pacífico para descubrir su origen, qué transformaciones atravesó y cuáles son los datos curiosos que explican por qué sigue siendo tan relevante hoy.

Galerías Pacífico: del modelo parisino a Monumento Histórico Nacional
La historia de Galerías Pacífico comienza a fines del siglo XIX, cuando fue concebido como el Bon Marché Argentino. Inspirado en los grandes almacenes de París, el proyecto buscaba replicar en Buenos Aires una experiencia de compra moderna, donde el paseo fuera tan importante como los productos.

Esa idea se refleja claramente en su arquitectura: calles internas que se cruzan, techos de vidrio que dejan pasar la luz natural y una gran cúpula central pensada como punto de encuentro. El edificio no estaba diseñado solo para comprar, sino para recorrerlo y habitarlo.



Después de la crisis económica de 1890, el destino del inmueble cambió. Parte del edificio pasó a ser ocupada por oficinas del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, y no fue hasta 1945 que los arquitectos Jorge Aslan y Héctor Ezcurra proyectaron una remodelación clave. En esa etapa se incorporaron los murales de la cúpula central, que hoy son una de sus señas de identidad.


Curiosidades Cementeras por Cementos Avellaneda
Más allá de su historia, Galerías Pacífico guarda detalles que muchas veces pasan desapercibidos, incluso para quienes lo visitan con frecuencia. La cúpula central está pintada por cinco de los muralistas argentinos más importantes del siglo XX: Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino, Manuel Colmeiro, Lino Enea Spilimbergo y Demetrio Urruchúa. En conjunto, las obras cubren más de 450 metros cuadrados y abordan temas universales como la familia, el trabajo y la relación con la naturaleza.


Aunque existió una idea general para la decoración, cada artista trabajó con total libertad, lo que explica la diversidad de estilos que conviven en la cúpula. Esa decisión fue clave para preservar la impronta individual de cada mural.

En 1989 fue declarado Monumento Histórico Nacional. Por este motivo, el edificio atraviesa actualmente trabajos de mantenimiento y puesta en valor de su fachada, con el objetivo de conservar su patrimonio arquitectónico.
Hoy, Galerías Pacífico recibe más de 900 mil personas por mes y es uno de los shoppings más visitados de la Argentina. Pero su importancia va mucho más allá del consumo: es un espacio donde conviven historia, arte y vida urbana.

Caminar por Galerías Pacífico es, en definitiva, recorrer más de cien años de historia porteña. Un recordatorio de que los edificios no solo se habitan: también cuentan quiénes fuimos y cómo se fue construyendo la ciudad que vivimos todos los días.