Historias de Cemento: la Casa Grimoldi, el palacio oculto de Balvanera - Revista Para Ti
 

Historias de Cemento: la Casa Grimoldi, el palacio oculto de Balvanera

A metros del movimiento constante de la Avenida Corrientes, la Casa Grimoldi propone otra velocidad. Un palacio urbano de comienzos del siglo XX que todavía dialoga con la ciudad desde sus detalles.

Entre teatros, librerías, marquesinas luminosas y el ir y venir constante de peatones, la Avenida Corrientes guarda un secreto a simple vista. A la altura de Balvanera, un edificio de fachada exuberante, cargada de relieves, figuras y balcones ornamentados, rompe con la lógica del entorno comercial. Es la Casa Grimoldi, una construcción de comienzos del siglo XX que resiste al paso del tiempo y al apuro de la ciudad.

En esta nueva entrega de Historias de Cemento, junto a Cementos Avellaneda, retomamos la historia de este edificio, obra del arquitecto Virginio Colombo y uno de los más representativos del modernismo porteño.

La Casa Grimoldi, en Balvanera.
La Casa Grimoldi, en Balvanera.

Un palacio en el corazón de Balvanera

La Casa Grimoldi fue construida en 1918 por encargo de la familia Grimoldi, una de las más prósperas del momento. El proyecto estuvo a cargo del arquitecto italiano Virginio Colombo, una figura clave del modernismo porteño. Fue responsable de algunas de las obras más ornamentadas y expresivas de la ciudad, como la icónica Casa de Los Lirios.

A diferencia de los palacios aislados de Recoleta o Barrio Parque, la Casa Grimoldi fue pensada como un edificio de renta de gran escala, con locales comerciales en planta baja y viviendas en los pisos superiores. Sin embargo, su diseño rompió con cualquier idea de austeridad: la fachada despliega un verdadero catálogo de recursos decorativos, con columnas, figuras humanas, animales simbólicos y balcones trabajados con un nivel de detalle poco habitual para un edificio destinado al uso cotidiano.

Los detalles de la fachada, un aspecto típico de su estilo.
Los detalles de la fachada de la Casa Grimoldi, un aspecto típico de su estilo arquitectónico.

Con más de 80 metros de profundidad y una superficie que supera los 8.000 metros cuadrados, la Casa Grimoldi combina funcionalidad y espectáculo arquitectónico. Es, al mismo tiempo, vivienda, comercio y manifiesto estético de una Buenos Aires que miraba a Europa y soñaba en grande.

Las vistas desde el edificio.
Las vistas desde el edificio.

Virginio Colombo y el arte de dejar huella

Detrás de la Casa Grimoldi aparece la firma inconfundible de Virginio Colombo. El arquitecto, nacido en Milán, llegó a Argentina a comienzos del siglo XX y dejó una marca indeleble en la ciudad. Su estilo, asociado al Liberty italiano, se caracteriza por la exuberancia ornamental, el uso de símbolos y una fuerte expresividad en las fachadas.

Detalles en la fachada de la Casa Grimoldi.
Detalles en la fachada de la Casa Grimoldi.

En la Grimoldi, Colombo llevó su lenguaje al límite. Leones, águilas, figuras mitológicas y referencias clásicas conviven en una composición que parece pensada para ser observada con tiempo. A diferencia de otros edificios históricos que hoy funcionan como museos o espacios culturales, la Casa Grimoldi mantiene usos privados, lo que limita el acceso a sus interiores.

Sin embargo, su fachada conserva gran parte de los elementos originales, convirtiéndola en una referencia obligada para quienes se interesan por la arquitectura del período y por el legado del modernismo en Buenos Aires.

 
 

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