Laura Cáceres, la mamá coraje: “Mi hija fue el ángel más hermoso que Dios me pudo dar”

Durante toda su breve vida Alma permaneció en coma en cautiverio (así se llama a esta condición) debido a complicaciones en el parto. Laura Cáceres, su mamá, luchó para poder llevarla a casa y trató de disfrutar el tiempo jugando, bailando y paseando con ella. Una guerrera, una mamá heroína. En esta nota, cuenta su historia en primera persona.

Laura con Alma, su hija. Foto: gentileza Laura Cáceres.

Soy la mamá de Alma Isabela Gaitán, el ángel más hermoso que me pudo dar Dios. Nació un 3 de noviembre de 2017. Teníamos un parto programado con 41 semanas y media, en el hospital de Morón. Llegamos antes porque estaba con muchos dolores. No me quisieron hacer una cesárea, ya teníamos 14 horas de trabajo de parto y fue terrible. En un momento dije “tengo que poder hacerlo” y me puse en posición para parir. Ya no había tiempo para hacer cesárea.

Laura embarazada de Alma. Foto: gentileza Laura Cáceres.

Alma estaba trabada en el canal de parto. Después de muchas maniobras lastimaron su tráquea y dislocaron sus hombros para que pudiera salir. Hubo un montón de sufrimiento de parte de las dos.

Todo eso llevó a Alma a quedara en coma. Se llama coma en cautiverio, es como estar dormida pero escuchás y sentís todo. Los médicos no entendían eso. Me aconsejaron que me fuera a seguir con mi vida, que la dejara, que la vaya a visitar los fines de semana. Dije que no: yo me la iba a llevar a mi casa. Después de muchas marchas, peleas y llamar a todo el mundo, me escucharon y logré traer a mi hija a casa.

Laura le festejó el cumpleaños con cotillón y todo. Foto: gentileza Laura Cáceres.

Hubo momentos difíciles como cuando se descompensaba y había que estabilizarla. Pero no me quedé llorando. Decidí que mi hija fuera feliz. Bailábamos, cantábamos, jugábamos. La llenábamos de besos. Salíamos a pasear. ¿Quién puede salir con una nena en coma? Yo, cargaba el respirador en su coche y nos íbamos a la plaza, a comprar… Amaba ver cómo el sol tocaba su rostro. Luché mucho para que ella pudiera disfrutar. No había tiempo para perder. Cada segundo valía oro. Algun día se iba a ir.

Era todo amor. Fue hermoso ser su mamá. Después que partió, el 30 de noviembre de 2019, fue muy difícil. No encontraba nada en este mundo que me hiciera sentir bien. Quería acompañar a cada mama, quería aportar lo que me había pasado, ayudar a cada mujer en el duelo perinatal, en la lactancia. Con eso iba a sanar mi corazón. Y hoy estoy estudiando para ser doula y ayudar a otras mujeres a aceptar lo que venga.

Hoy me senté a tomar mate en el patio y me puse a pensar … Con un nudo en la garganta y un montón de sensaciones encontradas, este domingo 18 de octubre es el Día de la Madre… ¡Amo ser mamá! Pero hoy estoy incompleta… Tengo tres hijos Micaela Nicole (20) Nicolás Santiago (17) y Alma(2). Feliz de estar con Micaela y Nicolás, son un sueño de hijos pero realmente triste de no tener a Alma porque voló al cielo.

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Alma y Laura. Foto: gentileza Laura Cáceres.

En estos últimos años la vida me sacudió fuerte, pude conocer lo fuerte que es una mujer cuando se trata de armar un mundo especial para un hijo… Alma estaba en coma. Ella quedó en coma por no hacerme una cesárea y se trabó en el canal de parto y se asfixió (pero sentía todo) por eso, no me puse a llorar por lo que no podía hacer. Me puse fuerte, era mi responsabilidad armar ese mundo de fantasías para ella, dónde los sueños se hacían realidad, donde los besos, caricias, baile y canto eran nuestro mundo. ¡No había imposibles! Todo se lograba con amor…

Todos junto en el último cumpleaños de Alma. Un mes después falleció. Foto: gentileza Laura Cáceres.

Fueron dos años difíciles, no hay dolor más grande para una madre de ver a tu hijo luchar todos los días por vivir… Me transformé en enfermera, en médica terapista, en kinesióloga. Traté de ser la mejor MADRE…siempre con una sonrisa !!! Disfrutando cada día… Madres, si alguna está pasando algún momento difícil les quiero decir , que mientras respira, hay vida, y si tiene vida hay esperanza.¡No bajen los brazos! Transformen la realidad… Yo todo el dolor, lo transformé en amor y en alegría.

Hoy a pesar del dolor, poco a poco estoy sanando mi alma estoy estudiando para doula en la formación “Diez lunas” dirigida por Paula Malosetti. Quiero acompañar a las mamás a traer a sus hijos al mundo. De eso se trata, de ir a dónde te hicieron mal y cambiar las cosas. Quiero agradecer en esta vida primeramente a Dios que fue quien me fortaleció siempre y a toda mi familia (mamá y hermanos que nunca nos abandonaron) y en especial a César, mi esposo, y a mis hijos Miki y Nico que fueron unos guerreros conmigo. Juntos armamos un mundo único para Alma Isabella. Los cinco fuimos y somos los mejores guerreros y yo fui una mamá “especial”.

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