Síndrome del corazón roto: qué pasa en el cuerpo entre la infidelidad y el amor
 

13 de febrero, Día del Infiel: ¿el engaño y el enamoramiento pueden "romperte" el corazón?

13 de febrero, Día del Infiel: ¿el engaño y el enamoramiento pueden "romperte" el corazón?
Entre el Día del Infiel y San Valentín, dos fechas atravesadas por emociones intensas, cardiólogos advierten que el estrés afectivo puede impactar de forma real en el sistema cardiovascular.
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Febrero trae un combo particular: el 13, conocido como Día del Infiel, y el 14, Día de los Enamorados. Dos jornadas consecutivas atravesadas por expectativas, secretos, ilusiones, frustraciones y vínculos en tensión.

Desde la Federación Argentina de Cardiología (FAC) explican que este vaivén emocional no es solo simbólico: “el corazón no solo late, también responde al estrés emocional de forma concreta y, a veces, peligrosa”.

Por eso, remarcan la importancia de “la construcción de relaciones humanas sanas, verdaderas y amorosas que fomenten la salud cardiovascular”.

Infidelidad y enamoramiento: qué pasa en el cuerpo

Aunque parecen opuestos, el engaño y el enamoramiento activan mecanismos similares en el organismo.

Durante estas experiencias intensas se produce “un aumento del flujo sanguíneo con liberación de dopamina y oxitocina, hormonas que ayudan a dilatar los vasos sanguíneos, reducir la presión arterial y mejorar la circulación”. También ocurre “una disminución del cortisol, la hormona del estrés, junto con un aumento de serotonina, asociada al bienestar y la felicidad”.

En paralelo, puede aparecer “una aceleración transitoria del ritmo cardíaco que mantiene al corazón más activo”.

Desde la mirada médica, estas reacciones forman parte del mismo sistema de alerta: el cuerpo interpreta tanto el deseo como el secreto o la culpa como estímulos de alta carga emocional.

13 de febrero, Día del Infiel: ¿el engaño y el enamoramiento pueden "romperte" el corazón?

Cuando la verdad sale a la luz

Existe una entidad clínica reconocida llamada cardiomiopatía por estrés, también conocida como síndrome del corazón roto o miocardiopatía de Takotsubo.

Se trata de “una disfunción transitoria del músculo cardíaco que puede simular un infarto agudo de miocardio, con dolor torácico, falta de aire, cambios en el electrocardiograma y elevación de marcadores cardíacos, pero sin obstrucción de las arterias coronarias”.

El detonante suele ser “un evento emocional intenso: una ruptura amorosa, una infidelidad descubierta, una discusión violenta, una pérdida afectiva o incluso una emoción positiva extrema”. En ese contexto, “el corazón queda expuesto a una descarga abrupta de catecolaminas -las hormonas del estrés- y entra en un estado de aturdimiento funcional que compromete su capacidad de bombeo”.

Un riesgo real, especialmente en mujeres

“Si bien puede afectar a cualquier persona, es más frecuente en mujeres, especialmente después de la menopausia, aunque cada vez se describen más casos en varones jóvenes sometidos a estrés emocional sostenido”, explica el Dr. Luis Cicco (MN 81369), cardiólogo integrante de la FAC.

Y agrega: “En fechas como estas, donde se intensifican expectativas, frustraciones, culpas y conflictos vinculares, el riesgo no es teórico: el cuerpo responde a lo que la mente procesa”.

Desde la cardiología, insisten en que “el estrés emocional no es un concepto abstracto, sino un factor de riesgo cardiovascular real”. Dormir mal, discutir, ocultar conflictos, consumir alcohol en exceso o vivir en tensión sostenida puede desencadenar respuestas adversas, “desde arritmias hasta cuadros como la cardiomiopatía por estrés”.

Escuchar al cuerpo también es prevención

“El mensaje en estas fechas no apunta al juicio moral, sino a la conciencia corporal”, señala Cicco. Y enfatiza: “Reconocer síntomas de alarma -dolor en el pecho, opresión, palpitaciones o falta de aire- y consultar de forma precoz puede marcar la diferencia. La mayoría de los pacientes se recupera completamente con tratamiento adecuado, pero el diagnóstico oportuno es fundamental”.

En la semana del amor -y también de las verdades incómodas- vale recordar que cuidar el corazón no es solo una metáfora. Gestionar el estrés, hablar, pedir ayuda y sostener vínculos saludables también forma parte de la prevención cardiovascular.

Más información en: Facebook: ComunidadFAC / Twitter: ComunidadFAC / Instagram: ComunidadFAC /YouTube: ComunidadFAC. comunidadfac.org.ar

 
 

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