Bajo los cielos del mundo: Luna llena en la Garganta del Diablo y una comunidad guaraní en las Cataratas del Iguazú, Argentina – Revista Para Ti
 

Bajo los cielos del mundo: Luna llena en la Garganta del Diablo y una comunidad guaraní en las Cataratas del Iguazú, Argentina

Considero que planificar un viaje es el escenario posible donde voy sentando las bases –expectativas, curiosidades, anhelos- de lo que finalmente constituirá el descubrimiento de un nuevo camino.  Así, al recrear las emociones que quedaron grabadas en mi memoria, concluyo cada uno de mis paseos mirando el firmamento, agradeciendo la oportunidad de haber conocido un nuevo destino y llevar de la mano al lector por los mismos caminos que he recorrido bajo los cielos del mundo.
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Visitar la parte más alta de las Cataratas del Iguazú observando la luna llena, fue una experiencia única en esa zona donde el calor y la humedad son constantes, donde el impresionante caudal de agua al caer y la calma de la selva hacen que solo escuches el bramido de la Garganta del Diablo.

Situadas en la frontera entre Brasil y Argentina, con un parque nacional del lado brasileño y el otro del lado argentino, llegamos al aeropuerto Internacional Cataratas del Iguazú -distante unos 25 km de la parte urbana- en un vuelo aproximado de 3 horas desde Buenos Aires.

Iniciamos el camino dentro del Parque Nacional de Iguazú (aguas grandes llamada por los nativos) saliendo del aeropuerto llegando después de 25 minutos al hotel. Cuando termina el parque nacional comienza la zona urbana hasta llegar al centro de la ciudad.

Recorrida del tren hasta la estación Garganta del Diablo.

El paseo de la Luna Llena comenzó  tomando un tren ecológico desde la Estación Central hasta llegar a la Estación Garganta del Diablo. Después de descender del mismo comenzamos  la caminata en la pasarela junto a nuestros guías, quienes comentaron que debido a los incendios y sequías recientes, se habían visto en las cámaras, particularmente por la noche, muchos acercamientos de jaguaretés en la zona de turistas, en especial una hembra paseando con sus cachorros. Por esa razón,  el parque cerraba a las 18 hs. y nuestro grupo iba resguardado por un guia para que nadie quedara retrasado y solo.

Pasarela que conduce al salto mas elevado de las cataratas.

Durante el atardecer, iluminados por los últimos y tenues rayos del sol,  caminamos unos 40 minutos  siguiendo el sinuoso camino de la pasarela sobre el cauce del río pudiendo observar otros saltos mas pequeños ademas de las tortugas y garzas en los islotes del río.

Cuando llegamos al balcón de la Garganta del Diablo, quedamos cautivados por la fuerza de la naturaleza, mientras la luna tímidamente comenzaba a asomarse en el horizonte. Un espectáculo con tonalidades naranjas que fueron mudando hacia el plateado cuando la luna llena comenzó a iluminar  la selva y reflejarse sobre las aguas que precipitan en esa garganta que concentra el mayor caudal de agua de las cataratas. Un magnífico paisaje tropical.

 Mirador de la Garganta del  Diablo con luna llena. 

El regreso sobre la pasarela por momentos fue totalmente oscuro cuando los árboles pegados a ella ensombrecieron nuestro camino. 

Al día siguiente, cuando amanecía, caminé entre la bruma a paso tranquilo mientras recorría uno de los senderos marcados por el hotel que te llevan hasta el río respetando el entorno natural. Escuché los sonidos de la selva; el trinar de los pájaros, los gritos de los loros y el graznido de los tucanes que se unían a los chillidos  agudos y roncos de los pequeños monos frecuentes en esa zona. Aún estaban descansando, pero reaccionaron ante la presencia del ser humano. A esa hora, sólo los tucanes pueden divisarse fácilmente por su tamaño, el resto permanece escondido entre el follaje. 

Detrás de las piscinas comenzaba el sendero que llevaba hasta el río.

Ademas del paseo Full Moon,  quisimos conocer una comunidad guaraní  e indagar en su cultura, su historia y su presente.  Tomamos un taxi desde el hotel para que nos llevara hasta Yriapú, nombre de la comunidad que significa “ruido de agua”, cuyas 275 hectáreas son propiedad de ellos y donde Juan, el guía nativo es bilingüe.

El paseo comenzó con un mapa donde escogimos el sendero a recorrer. Nos decidimos por el que rodea las casas de la comunidad para estar al tanto del modo de vida de su población y sus costumbres. 

Casilla donde se abona la entrada a la comunidad.
 Mapa que ofrece los diferentes senderos para recorrer dentro de la comunidad.

Iniciamos el sendero por el monte misionero conociendo parte de las 120 familias que componen su comunidad cuyos integrantes se unen para trabajar  en distintos proyectos con el fin de mejorar la producción de alimentos, vender el sobrante y reforestar la selva con árboles nativos y frutales. Dividen las ganancias. 

Nos explicaba que antiguamente se congregaban en aldeas, donde  las casas estaban todas juntas en un solo lugar y la máxima autoridad que guiaba a la comunidad era el chamán.

Una de las casas de las 120 familias que viven en Yriapú.

Con el correr del tiempo formaron comunidades , las casas se separaron y cada una de ellas tiene su terreno. El cacique reemplazó a la autoridad anterior y es el que organiza junto a los gobernadores las necesidades de la población. De todas maneras, el chamán continúa siendo su guia espiritual. 

Hace poco tiempo, han permitido establecer dentro de Yriapú una Sala de Primeros Auxilios para vacunar a sus hijos y tratarlos de enfermedades que ellos no pueden curar. Las enfermeras son de la comunidad y los asisten junto a los médicos. El chamán se encarga de las enfermedades espirituales.

Tienen una cancha de fútbol y su propia escuela, donde han comenzado a enseñar a los niños guaraní y español.

Durante el recorrido nos llevó a conocer el OPY, que es un tipo de iglesia donde los chamanes  se reúnen con los de la comunidad por las tardes y las noches para realizar ceremonias . El tipo de construcción hace que su interior se mantenga fresco en verano y más cálido en invierno.
Sala de primeros auxilios.

Seguimos caminando por la selva  y vimos que en los patios de alguna de las casas de familia hay mesas con artesanías para la venta, como llamadores, cerbatanas, cestos, arcos y flechas , tucanes tallados en madera, pulseras, cruces y collares en la que enhebran una semilla que para ellos es sagrada y llaman “ lágrimas de virgen” que lo usan como protección.  

Utilizan como materia prima la madera de la variedad de árboles que tienen en esa parte del monte misionero, como también  la tacuara y el bambú.

Artesanías en venta.

Algunas familias cultivan la mandioca, cortan los brotes y los dejan tapados con palitos sobre la tierra en invierno para enterrarlos en primavera que comienzan a brotar.

Juan nos comentaba que ya no viven de la caza o la agricultura como antes, pero igual cada familia tiene instaladas sus trampas para pájaros.  Caen palomas, perdices y hurracas. Si logran cazar varias las asan a las brasas, pero si son pocas las cocinan en sopa para alimentar a sus niños con la proteína de la carne.

Cultivo de mandioca.
Diferentes tipos de trampas. La trampa para armadillos no necesitan cebos para atraparlos, pues las colocan en los caminos que estos animalitos recorren.
 

Esta trampa artesanal, la aripuca también es utilizadapara cazar  aves, monos y otros animales pequeños. Es una pirámide hecha con palos de caña amarrados entre si que permite capturarlas vivas.

También cazan coatíes y armadillos. De estos últimos, antes cazaban más pero ahora no hay tantos pues ha disminuido la población de los mismos.

Respecto a las plantas medicinales, nombró algunas que utilizan , como las hojas del “bay” que las mezclan con el mate para combatir los dolores de cabeza o garganta. Con las hojas del árbol de “guabirá” , tratan la diarrea y con la leche de caña tratan la conjuntivitis mezclándola con leche materna.  Como así también colocan el liquido de la caña sobre las heridas pues corta las hemorragias al coagular la sangre.

Escuela bilingüe guaraní con su cancha de fútbol. Alumnos finalizando el horario escolar.

Bajo estos cielos del mundo, donde las emociones llegan despacio como las nubes en días tranquilos, me voy de las cataratas sonriendo y pensando en incorporar la costumbre de nuestro guia nativo: no se preocupa por ahorrar ya que la ganancia del día, la gasta en lo que necesita hoy .Que el principio fundamental en la vida del guaraní, es vivir el presente, sin preocupaciones. 

Foto de la luna llena. Crédito: Fabián Uset.

Más información en parati.com.ar

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