Hay experiencias que no se explican: se viven. Que no se entienden desde la mente, sino desde el cuerpo. Frente a un caballo, en silencio, sin expectativas ni consignas rígidas, algo se acomoda. Lo que aparece no siempre tiene palabras, pero sí sentido.
Por su sensibilidad y coherencia, los caballos cumple un rol central: funcionan como espejos emocionales que reflejan lo que sucede en el aquí y ahora.

“El caballo no juzga ni interpreta: responde a lo que somos en el presente. En ese espejo aparecen emociones, memorias y patrones que muchas veces no llegan por la palabra”, explica Sandra Kan, una de las propietarias del Centro Ecuestre Las Margaritas, junto a Karina Ponce, equinoterapeuta y amazona, impulsoras de la propuesta.
No hay consignas largas ni explicaciones previas. Hay un caballo. Hay un cuerpo humano frente a él. Y hay algo que se ordena sin palabras. En ese cruce silencioso —donde no hay juicio, ni expectativa, ni relato— aparecen emociones, memorias y verdades internas que muchas veces no llegan por la vía racional.
Karina suma: “Esta experiencia invita a atravesar el miedo con presencia y a descubrir que, del otro lado, hay amor, claridad y una nueva forma de habitarse”.

“El caballo, por su sensibilidad y coherencia, genera una sinergia muy potente con el ser humano. Se produce un encuentro entre los campos electromagnéticos del caballo y la persona, facilitando procesos de toma de conciencia, orden emocional y transformación interna”, explica Mariana Galufa, creadora del concepto Equinomancia, quien define esta práctica como una propuesta de bienestar y desarrollo personal que utiliza la “tecnología del comportamiento equino” para acceder al inconsciente.
Un abordaje que integra cuerpo, emoción y presencia
Con esa premisa, el 22 de febrero desde las 9 horas, se realizará en General Madariaga la jornada vivencial “El amor está del otro lado del miedo”, una propuesta de bienestar y desarrollo personal asistida con caballos, orientada a acceder al inconsciente y alinear mente y corazón.
El encuentro invita a bajar el ritmo, registrar el cuerpo y abrir un espacio de presencia. A través de dinámicas experienciales, prácticas de conciencia corporal y herramientas de coaching, sistémica y constelaciones familiares, se trabaja de manera integral el eje cuerpo–emoción–mente.

La propuesta articula dinámicas experienciales, prácticas de conciencia corporal y herramientas de coaching, sistémica y constelaciones familiares, alineando el eje cerebro–corazón. En ese proceso, los caballos funcionan como facilitadores naturales: por su sensibilidad, coherencia y capacidad de registrar lo que el cuerpo humano emite, reflejan estados emocionales y promueven una conexión profunda con el presente.
La jornada incluye:
- un video introductorio previo
- sintonía con el espacio y los caballos
- activación del cuerpo bioenergético
- dinámicas asistidas
- meditación guiada con herramientas de coaching y sistémica
- ejercicios de Tapping
- cierre integrador
Además, se ofrece refrigerio y colaciones, y las actividades se adaptan a las necesidades de cada participante.
La base de Equinomancia surge y se expande desde Ruralma, un emprendimiento liderado por Lili Cagnoli como emprendedora social y titular del espacio, desde donde se promueve el bienestar integral humano, animal, ambiental, científico y económico, con una mirada sostenible e inclusiva.
Un puente entre campo, mar y sierras

Centro Ecuestre Las Margaritas y Ruralma se unen para potenciar la sinergia entre ambos espacios, promoviendo el bienestar en entornos naturales como los que ofrecen el campo, el mar y las sierras. La intención es generar un intercambio entre distintos partidos de la Provincia de Buenos Aires —Tandil, Madariaga, Pinamar, Villa Gesell y el Partido de la Costa—, no solo con un calendario de actividades, sino también con propuestas de turismo rural y experiencias asistidas con caballos.
“Estamos creando un puente entre Tandil y la zona de la costa, uniendo turismo rural y bienestar. Es un camino que conecta mar, campo y sierras, atravesado por valores y ejes comunes”, señalan las organizadoras.
Las Margaritas: un proyecto que nació en libertad
El Centro Ecuestre Las Margaritas nació, literalmente, arriba de un caballo. Del encuentro entre Sandra Kan y Karina Ponce, dos mujeres que sienten que no se cruzaron por casualidad, sino en el momento justo.
Karina creció entre caballos y se formó en equinoterapia y terapias asistidas. Se conocieron cuando Kan llevó su potro para ser domado. Desde ese primer vínculo apareció una misma mirada: el respeto por el animal y la convicción de que el caballo no está para ser dominado, sino para convivir.
El nombre del lugar surgió casi como una señal. Al recorrer las siete hectáreas del campo que estaban por adquirir, descubrieron, al fondo, un potrero cubierto de margaritas silvestres. Ahí supieron que ese era el espacio.
Hoy, Las Margaritas es el único centro de la región con un abordaje sistémico, profesional y serio de la equinoterapia. Un espacio construido desde cero, donde los caballos viven en libertad y las personas ingresan no para imponer, sino para formar parte de la manada.
Para Kan, el proyecto también significó un cambio de vida profundo. Proveniente del periodismo, encontró en los caballos un camino de sanación y fortaleza: “Cada caballo tiene su historia, y ese vínculo me permite enfrentar la mía, atravesar pérdidas y fortalecerme”.
Más que una actividad, la jornada propone una pausa consciente: un encuentro con uno mismo, mediado por la naturaleza y la presencia del caballo, para recordar que el bienestar también se construye escuchando lo que el cuerpo ya sabe.
Más información: @centroecuestrelasmargaritas
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