Hasta hace no mucho tiempo, el ritual de pasaje al terminar el secundario era casi universal: hojear una guía de carreras, consultar con algún pariente y, con suerte, asistir a una charla informativa en el colegio. Hoy, ese escenario parece de otro siglo. En la era de la inmediatez, los adolescentes y jóvenes se encuentran con tests vocacionales que prometen resultados en cinco minutos, algoritmos que sugieren ocupaciones según el historial de búsqueda y videos de un minuto donde profesionales resumen su rutina diaria.
La inteligencia artificial se instaló en el centro de la escena. Buscadores, chatbots y simuladores de CV están a un clic de distancia, generando una paradoja: hay más herramientas que nunca, pero la incertidumbre es total. Ante esto, la Lic. Romina Halbwirth, psicóloga y especialista en orientación vocacional, advierte sobre dos riesgos actuales: idealizar la IA como un oráculo con la "respuesta correcta" o demonizarla como el enemigo de la autenticidad. Para la experta, la clave está en el equilibrio. La tecnología es una herramienta poderosa, pero la decisión sigue siendo profundamente humana.
Un mundo donde los títulos ya no alcanzan
La pregunta clásica "¿qué vas a estudiar?" empezó a quedar chica, plantea. En un contexto donde muchas tareas se automatizan y aparecen puestos híbridos que mezclan tecnología con áreas humanísticas, elegir carrera mirando solo un listado de nombres es quedarse a mitad de camino. La formación constante y la flexibilidad le ganaron terreno a la idea del "título para toda la vida".
Halbwirth sostiene que hoy es necesario hacerse preguntas más profundas antes de inscribirse en una facultad. "La orientación vocacional 3.0 propone cambiar el foco. No se trata solo de nombrar una carrera, sino de ubicarte en relación con el mundo", explica la especialista. Esto implica indagar en qué temas nos interpelan o qué problemas de la realidad nos dan ganas de mejorar. "La IA puede ayudarte a investigar qué áreas existen o cómo se combinan disciplinas, pero la pregunta central es dónde te imaginás aportando algo que tenga sentido para vos y para los demás", señala la creadora de Llamadón©.
El Llamadón©: la brújula en la era del algoritmo
En medio de tanta aceleración, surge la tentación de "tercerizar" la decisión: dejar que un test o un programa decida el futuro. Sin embargo, ningún código sabe lo que se siente ser uno mismo. Aquí es donde Romina Halbwirth introduce un concepto que trabaja en su práctica profesional: el Llamadón©.
Esta idea propone integrar dos ejes fundamentales. Por un lado, la "llama", ese fueguito interno que impulsa y genera entusiasmo genuino por ciertas formas de hacer las cosas. Por el otro, el "don", que son las habilidades que nos salen de manera natural, como coordinar, crear, analizar o cuidar a otros. "El Llamadón© es la conjunción de esa llama y ese don puestos al servicio de algo que tenga sentido para tu proyecto de vida", define la psicóloga. Mientras que la IA amplía el mapa y muestra caminos emergentes, la lectura de lo que a uno "lo enciende" es una tarea subjetiva y encarnada que ninguna máquina puede realizar.
Habilidades que la tecnología no puede replicar
Si bien el miedo a que la inteligencia artificial reemplace puestos de trabajo es una preocupación constante, el nuevo paradigma laboral revaloriza aquello que nos hace humanos. En la orientación vocacional actual, ya no solo se evalúa qué estudiar, sino qué habilidades desarrollar para convivir con la tecnología.
El pensamiento crítico para cuestionar fuentes, la creatividad para encontrar soluciones no obvias y la inteligencia emocional para empatizar con otros son hoy activos indispensables. "Entrenar el manejo emocional, la comunicación y el trabajo colaborativo requiere experiencia, ensayo, error y vínculo", remarca la Lic. Halbwirth. La IA puede ser una aliada excelente para simular trayectorias, pero no puede conocer tu historia personal ni sostenerte emocionalmente mientras decidís qué camino tomar.
Los errores más comunes en la búsqueda digital
El exceso de información puede derivar en una "parálisis por análisis". Cuanto más se busca, más difícil resulta elegir. En este sentido, la especialista identifica algunos errores frecuentes que suelen cometerse al usar internet como única guía:
- Buscar "la carrera perfecta" en Google: No existe una respuesta infalible en la web; el camino se construye contrastando datos con la realidad propia.
- Tomar un test online como verdad absoluta: Estos recursos ofrecen indicios, pero no son diagnósticos finales.
- Mirar solo el sueldo: Si bien es una variable importante, elegir basándose únicamente en el dinero suele impactar negativamente en el bienestar psíquico a largo plazo.
- La comparación en redes sociales: Las historias que vemos en Instagram o TikTok son parciales y no muestran los obstáculos ni el contexto real de cada persona.
En definitiva, elegir una carrera en 2026 implica integrar la tecnología sin perder el eje. La inteligencia artificial puede ampliar el mapa y mostrarnos horizontes que no conocíamos, pero la brújula interna —ese cruce entre la pasión y el talento— sigue siendo, y será siempre, una construcción humana.

Fuente: Lic. Romina Halbwirth, psicóloga (MN 26252) - Orientación vocacional - Creadora de Llamadón© - RRSS: @hrominaok


