Enero marca el inicio de un nuevo año y, con él, llegan las ganas de trazar nuevos desafíos personales y profesionales. Después del estrés de las fiestas, es el momento ideal para proponerse metas como dejar de fumar, comenzar el gimnasio, iniciar una dieta o planificar un viaje. Sin embargo, cumplir estos propósitos puede parecer más difícil de lo que imaginamos.
¿Sabías que solo un 8 % de las personas logra cumplir sus objetivos de Año Nuevo? ¿Por qué sucede esto? Muchas veces, el problema radica en trazarnos demasiadas metas o en formularlas de manera poco concreta. A veces, es común repetir año tras año los mismos pendientes sin tomarnos el tiempo de analizar la verdadera razón que nos impide avanzar. Además, suelen aparecer en nuestra lista muchos "debería" que no se relacionan genuinamente con nuestros deseos.
La clave está en plantear metas siguiendo la regla SMART: específicas, medibles, alcanzables, realistas y limitadas en el tiempo. Dividir una gran meta en minimetas alcanzables y pasos concretos ayuda a mantener la motivación y evita la frustración del abandono prematuro. Por ejemplo, anotar cada minimeta y celebrarla al cumplirla, o recordarse los pasos en notas visibles, puede marcar la diferencia.
Uno de los mayores obstáculos para el cumplimiento de objetivos es la falta de tiempo. Por eso, es importante analizar de forma crítica la disponibilidad real antes de sumar nuevos compromisos y, en ocasiones, dejar de lado actividades del pasado para hacer espacio a lo nuevo.
Los expertos recomiendan plasmar el plan de acción en papel, dividir el objetivo final en pequeños pasos y crear una hoja de ruta clara. Escribir no solo la meta, sino también el paso a paso, potencia el poder del compromiso, alejándonos de la sensación de ser víctimas de las circunstancias y permitiéndonos tomar control de lo que queremos lograr.
La mente es, sin dudas, la herramienta clave para todo el proceso; sin embargo, también puede convertirse en nuestro mayor enemigo. Al buscar placer inmediato y comodidad, puede sabotear nuestro camino hacia logros significativos, como iniciar una dieta o dejar un mal hábito. Por eso, trabajan técnicas como la autoobservación, la meditación y el registro sistemático de los avances, empleando agendas, mapas mentales y recordatorios positivos para mantener el enfoque.
Es fundamental revisar frecuentemente el nivel de interés en cada objetivo: ¿lo hacemos por nosotros mismos o por presión externa? Esta reflexión ayuda a sostener la motivación y permite hacer ajustes en caso de frustración. La fuerza de voluntad, aunque un desafío, puede entrenarse con prácticas constantes, meditación, visualización y ejercicios de autodominio que refuercen nuestra capacidad de posponer la gratificación instantánea.
En síntesis, para lograr cumplir nuestras metas de principio de año, la organización, el realismo, la constancia y una buena dosis de autoconocimiento son parte esencial del éxito.
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