Quistes ováricos: qué son, cuándo preocuparse y cómo se tratan
 

Quistes ováricos: qué son, cuándo preocuparse y cómo se tratan

Quistes ováricos: qué son, cuándo preocuparse y cómo se tratan
Escuchar la palabra “quiste” durante una consulta ginecológica suele generar preocupación. Sin embargo, la mayoría de los quistes ováricos son frecuentes, benignos y no requieren tratamiento quirúrgico.
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Escuchar la palabra “quiste” en una consulta ginecológica suele encender una señal de alerta inmediata. La mente va rápido a escenarios preocupantes, aunque muchas veces no sea necesario. Lo cierto es que los quistes ováricos son muy frecuentes, especialmente en mujeres en edad fértil, y en la mayoría de los casos son benignos y no requieren tratamientos invasivos.

"Escuchar la palabra ‘quiste’ durante una consulta ginecológica puede generar inquietud. Sin embargo, los quistes ováricos son mucho más frecuentes de lo que se cree y, en la mayoría de los casos, no representan un problema grave. Con información clara y un buen seguimiento médico, es posible entenderlos y abordarlos con tranquilidad", explicó Guido Vietri (MN 164.887), médico ginecólogo del Servicio de Ginecología del Hospital Italiano de Buenos Aires.

"Se trata de sacos de tejido que contienen líquido en su interior y que se forman en los ovarios. Son muy comunes en mujeres en edad fértil y, en su mayoría, benignos. Aun así, no todos son iguales y algunos requieren controles más específicos", detalló el especialista.

No todos los quistes son iguales ni tienen el mismo origen. El doctor distingue diferentes tipos:

  • Quistes funcionales

"Son los más comunes y están relacionados con el ciclo menstrual. Afectan aproximadamente al 15-30% de las mujeres en edad fértil y suelen desaparecer solos", aseguró.

Dentro de este grupo, se encuentran:

  • Quiste folicular: "aparece cuando el folículo no se rompe para liberar el óvulo", expresó el experto.
  • Quiste del cuerpo lúteo: "se forma después de la ovulación, cuando el folículo se llena de líquido o sangre", declaró.
  • Quistes benignos no funcionales

En este caso, no están vinculados con la ovulación:

  • Dermoides (teratomas): pueden contener cabello, grasa o incluso dientes”.
  • Cistoadenomas / cistoadenofibromas: rellenos de líquido acuoso o mucoso”.
  • Endometriomas: asociados a la endometriosis, contienen sangre acumulada”.

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Aunque existen, son menos frecuentes. El especialista aclaró: “Son menos frecuentes. Los más comunes se originan en la superficie del ovario (tumores epiteliales) y presentan características particulares en estudios por imágenes”.

Para evaluar un quiste ovárico, no se tiene en cuenta un solo factor. Según explicó el ginecólogo: “La edad de la paciente, los estudios por imágenes, la presencia de componentes sólidos, paredes engrosadas, tabiques internos, vascularización aumentada o niveles elevados del marcador CA-125 son factores clave para la evaluación”.

Estos elementos permiten definir si se trata de un quiste que solo requiere control o si necesita un abordaje más específico.

La buena noticia es que la mayoría de los quistes no requieren cirugía. “La mayoría de los quistes no requieren cirugía. Los quistes funcionales suelen controlarse con ecografías periódicas”, determinó Vietri.

La cirugía se indica solo en casos específicos y, en la mayoría, puede realizarse por laparoscopía”, sentenció el especialista.

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