Ubicado a 10 metros bajo uno de los acuarios más grandes del mundo, con capacidad para 54 comensales, cada detalle está pensado para que la cena sea un viaje sensorial: desde la iluminación, la música, hasta la narrativa de su menú. “Con los años, nuestro equipo de sala se ha convertido en el corazón de nuestra historia”, afirma el chef Grégoire Berger de Ossiano, esta joya gastronómica de Dubái.

El menú degustación se divide en “olas”, cada una representando una etapa distinta de un viaje por el océano. Los platos cambian según la temporada e incorporan ingredientes sostenibles, técnicas francesas y presentaciones artísticas que cuentan historias del mar y su conexión con el ser humano.
En 2025, Ossiano se posicionó en el puesto No. 5 de los 50 Mejores Restaurantes de Medio Oriente y África del Norte y recibió el premio ‘Art of Hospitality’, que destaca la excelencia en servicio y hospitalidad. Además, obtuvo cuatro toques en la Guía Gault&Millau UAE 2025, consolidando su estatus en el fine dining mundial. “Este honor refleja la pasión y dedicación del equipo, que hace que cada experiencia sea memorable”, comenta Guillaume Barray, gerente general del restaurante.

Una inmersión total bajo el mar
Más allá de la gastronomía, Ossiano permite que los comensales se sumerjan en un entorno submarino único, rodeados por más de 65.000 criaturas marinas. La combinación de diseño arquitectónico, iluminación y atmósfera tranquila hace que la cena sea un espectáculo visual y emocional. “Nuestros huéspedes son nuestra prioridad. Queremos que cada experiencia sea memorable, con calidez y cuidado”, asegura Frankline Nkwenti, capitana del restaurante.

Durante el menú, muchos platos se preparan o terminan frente a los comensales, brindando la oportunidad de interactuar con el equipo y conocer los detalles de cada preparación. La experiencia incluye desde degustaciones de foie gras hasta cócteles en barras especiales, acompañados de narrativas que evocan mapas estelares y rutas oceánicas.
Historia y legado del chef
Originario de Bretaña, Francia, Grégoire Berger se inspiró en el océano Atlántico para crear un menú que combina meticulosidad, nostalgia y creatividad. Con el apoyo de Guillaume Barray y su equipo de sala, cada cena se convierte en un viaje que conecta raíces, cultura y alta cocina. “El servicio y la cocina son dos mundos que se fusionan. La sinergia del equipo es lo que hace única cada experiencia”, afirma Berger.

Ossiano es un ejemplo de cómo la alta gastronomía puede transformarse en una experiencia sensorial completa, donde cada plato, cada gesto del equipo y cada mirada al océano contribuyen a un viaje inolvidable. Comer bajo el mar deja de ser un lujo para convertirse en un recuerdo que trasciende la mesa.
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