Este viernes 20 de febrero, Nicki Nicole protagonizó una noche histórica en su carrera: se presentó por primera vez en el Teatro Colón con un espectáculo sinfónico que combinó potencia vocal, arreglos orquestales y una puesta estética de alto impacto.
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A sus 25 años, la artista rosarina conquistó uno de los escenarios más emblemáticos del país con una propuesta que fusionó lo urbano con lo clásico, ante miles de espectadores que celebraron cada interpretación.
Para una noche tan especial, Nicki apostó por una imagen sofisticada y conceptual. Lució dos trajes a medida firmados por la marca GOROF, en tonos negro y blanco, reinterpretando la sastrería clásica en clave contemporánea.
Contrastes, sastrería y joyería plateada
Ambos estilismos acompañaron las distintas atmósferas del show, marcando dos momentos estéticos que dialogaron con los ritmos, las visuales y la intensidad sonora del concierto.

Ambos looks estuvieron compuestos por un traje de dos piezas confeccionado en crepé. El blazer, de silueta oversize levemente entallada, presentó hombros estructurados y solapas de líneas arquitectónicas que definieron la figura con precisión. En la versión noir, las solapas en seda evocaron el código clásico del smoking, aportando un contraste elegante y atemporal.


Durante la interpretación de “Se va uno llegan dos”, la artista sumó un detalle especial: estrellas concebidas como piezas de joyería, a modo de gemelos, bordadas a mano con cristales en tono silver. Estos apliques reflejaron destellos sutiles bajo las luces del escenario, destacándose en la zona de los hombros.
El pantalón wide leg de tiro bajo y pinzas marcadas aportó verticalidad y fluidez, acompañando cada movimiento sobre el escenario y reforzando su impronta escénica.
La propuesta se completó con una camisa en crepé de seda al tono, que sumó dramatismo al conjunto. En ambos looks, el cuello de puntas largas y los puños protagonistas emergieron bajo las mangas del blazer, mientras que una corbata del mismo material aportó coherencia y distinción.

En cuanto al beauty look, Nicki Nicole eligió un rodete pulido con un mechón suelto, potenciando el contraste entre el rubio y el morocho de su cabello. Las joyas plateadas en las orejas terminaron de enmarcar una estética que jugó con la dualidad y los opuestos, en sintonía con los dos outfits que presentó durante la noche.

La propuesta estilística dialogó con la tradición de la sastrería clásica, pero resignificada desde una sensibilidad escénica actual, donde la estructura se transforma en símbolo de poder y presencia.
Con este show sinfónico en el Teatro Colón, Nicki Nicole no solo marcó un nuevo hito en su recorrido artístico, sino que reafirmó su versatilidad musical y estética, consolidándose como una de las figuras más influyentes de su generación.
Figurines: Gentileza diseñadora María Gorof

