En las casas reales, cada gesto cuenta. Desde la elección de una cartera hasta cómo se colocan los sombreros, todo está cuidadosamente pensado para respetar protocolos o enviar mensajes. En este marco, hay un detalle que llamó la atención de la prensa española sobre la infanta Sofía de Borbón: la joven no usa joyas. Ni siquiera unos aros pequeños, una pulsera discreta o un anillo simbólico.

Este detalle se vuelve aún más llamativo si se considera que la mayoría de las royals —especialmente las europeas— lucen piezas históricas desde muy jóvenes. Es una forma de marcar pertenencia y continuidad con el linaje. De hecho, no es extraño ver a sus pares con accesorios heredados, joyas de colección o incluso piezas modernas con alto valor simbólico.
La única royal sin joyas
Sofía acaba de cumplir 18 años, una edad en la que muchas jóvenes empiezan a construir su identidad de estilo. Sin embargo, a diferencia de su hermana, la princesa Leonor, o de otras figuras como Amalia de los Países Bajos o Elisabeth de Bélgica, Sofía no luce ni el más mínimo accesorio visible. Este patrón se repite en todos los actos oficiales y eventos públicos en los que ha participado.

En un contexto donde la joyería suele reforzar el carácter institucional y la conexión con el linaje, su ausencia puede leerse como un gesto disruptivo.
¿Minimalismo o mensaje?
La elección de prescindir por completo de joyas puede tener muchas lecturas. Por un lado, podría tratarse de una simple preferencia estética: un estilo despojado, alineado con la moda más minimalista. Por otro, también podría ser una forma de marcar un perfil propio, más cercano a los valores contemporáneos que priorizan la autenticidad por sobre la tradición.

En un contexto donde la moda es cada vez más una herramienta de expresión personal, la decisión de Sofía cobra fuerza. ¿Está buscando diferenciarse del peso institucional que recae sobre su hermana mayor, Leonor, heredera al trono? ¿Es una forma de mostrar libertad, incluso dentro del corset que implica pertenecer a la familia real?
Una identidad en construcción
Más allá de las especulaciones, lo cierto es que Sofía parece estar construyendo su propia identidad lejos de los convencionalismos. Su estilo suele ser relajado, con guiños actuales y cómodos, y siempre dentro de los márgenes de lo correcto. No hay estridencias, pero sí una coherencia que se sostiene en cada aparición.


Al no usar joyas, la infanta se convierte, sin proponérselo, en una figura singular dentro de la monarquía europea. En tiempos donde los gestos simbólicos pesan tanto como los discursos oficiales, su estética silenciosa dice más de lo que aparenta.
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