Los looks monocromos tienen algo que siempre funciona: son elegantes, armoniosos y fáciles de armar. Pero también pueden volverse previsibles si no se les suma un detalle que rompa la estructura.
Ahí es donde aparece el truco clave que Mariana Fabbiani aplica a la perfección: sumar un tercer color que contraste, pero que al mismo tiempo dialogue con la paleta.
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El detalle que cambia todo: el tercer color
En este caso, Mariana parte de un look en tonos celestes, relajado, luminoso y muy canchero, y le suma una cartera de color bordó. ¿El resultado? Un contraste sofisticado y súper equilibrado.

El bordó, al ser un tono profundo y elegante, corta con la suavidad del celeste sin competir. Se complementan, se potencian y logran que el outfit pase de básico a pensado.

Es un recurso simple, pero muy efectivo: elegir un color que destaque sin romper la armonía.
Accesorios que elevan (sin esfuerzo)
Otro punto clave del look está en los accesorios. La conductora suma piezas en tonos plateados —collares, pulseras, anillos— que aportan luz y terminan de elevar el conjunto. No recargan, pero sí suman intención.

El mix entre el brillo del metal, la suavidad del celeste y la profundidad del bordó genera un equilibrio visual que se siente moderno y elegante.
Un truco fácil de copiar
Lo mejor de esta fórmula es que es totalmente adaptable. No importa el color base que elijas:
si sumás un tercer tono estratégico y acompañás con buenos accesorios, el look cambia por completo.
Porque a veces, no se trata de sumar más prendas… sino de sumar mejor.

