Este jueves, Emilia Attias volvió a marcar tendencia desde sus redes sociales. La actriz compartió en su cuenta de Instagram una serie de imágenes donde se la ve posando con un vestido rojo intenso, una apuesta que se convierte automáticamente en inspiración para San Valentín.
“Bloody mery mood 🐞 💮”, escribió en el copy del posteo, en referencia a un “mood Bloody Mary”, que en español podría traducirse como una actitud intensa, sofisticada y femenina.

El resultado: un estilismo romántico con impronta sensual, perfecto para una cita especial o una noche de celebración.

El gran protagonista del look es un vestido largo en tono rojo profundo, confeccionado en una tela satinada que aporta brillo y movimiento.
El diseño presenta escote suave y drapeado en el busto, lo que genera un efecto delicado y favorecedor. Los breteles finos se prolongan en tiras largas que caen sobre los brazos, un detalle que suma dramatismo y estiliza la figura.
El corte al cuerpo marca la silueta con elegancia, mientras que el drapeado acompaña las curvas sin rigidez. La caída fluida y la textura satinada refuerzan el aire sofisticado del conjunto.

El beauty look de Emilia Attias
Para acompañar el vestido, Emilia optó por un beauty look acorde al tono romántico: maquillaje en gama nude con labios definidos y mirada intensa. El peinado recogido con mechones sueltos enmarca el rostro y aporta un aire clásico con impronta moderna.
Como accesorios, llevó aros largos delicados y una pulsera fina, manteniendo la premisa de menos es más para que el vestido sea el centro de atención.

El fondo con cortinas rojas potencia la atmósfera pasional del estilismo y refuerza el concepto visual del posteo.
Mirá También

Así fue el divertido festejo de cumpleaños de Gina, la hija de Emilia Attias y el Turco Naim
Con San Valentín cada vez más cerca, el rojo vuelve a posicionarse como el color estrella. Símbolo de pasión y romanticismo, es una elección segura si querés apostar a un look impactante sin perder elegancia.

El vestido drapeado es una silueta que favorece, estiliza y aporta movimiento. Podés adaptarlo según el plan: con sandalias minimalistas para una cena formal o con stilettos clásicos para una salida más sofisticada.



