Frente al espejo, ese alhajero que guardás hace años hoy recupera su valor. Revolvés entre recuerdos y ahí aparecen: las cuentas de colores que usabas en la adolescencia o esa vincha rígida que te sacaba el pelo de la cara en un segundo. No es casualidad que esos objetos vuelvan a sentirse nuevos; las calles de las capitales de la moda confirmaron que los accesorios que definieron décadas pasadas volvieron para transformar el presente.

El collar de cuentas: un viaje directo a los 2000
Esa pieza rotunda y colorida que recuerda inevitablemente a la estética de los dibujos animados se coló en las colecciones más exclusivas. Lo que a finales del año pasado era una propuesta en las pasarelas de Susan Fang, Givenchy y Bottega Veneta, hoy es una realidad en el street style de París. Se trata de una pieza que activa la nostalgia de quienes combinaban sus remeras con cuello alto con estas gargantillas de cuentas XL.

En tonos vibrantes como el azul, el rojo o el verde, este le suma un toque lúdico a cualquier básico y abraza de forma sutil la tendencia del dopamine dressing, demostrando que combina con absolutamente todo.




La vincha de carey: el legado de Carolyne Bessette
Si los 2000 trajeron las cuentas, los 90 imponen el regreso de la elegancia sin esfuerzo que encarnaba Carolyne Bessette-Kennedy. La estilista de Calvin Klein era experta en elevar looks mínimos con accesorios de pelo, pero entre bandanas y gorras, la vincha era su fetiche absoluto. Su fórmula era simple: una colita baja, sin mucha tensión, y la vincha colocada justo al inicio del pelo.

Este furor noventero cobró nueva fuerza con el estreno de la miniserie sobre su vida, generando un revuelo estético que hoy conocemos como la vincha CBK. Firmas como Parfois o Pull & Bear ya ofrecen réplicas del icónico modelo atigrado, mientras que casas de lujo como Balmain lanzaron sus propias versiones de este ítem que define el estilo chic pero relajado.

Versatilidad y uso real en el día a día
Más allá de lo que dictan las tendencias, la vuelta de la vincha de carey responde a una lógica de utilidad. Los dientes en su interior aportan fijación sin tironear, lo que elimina el riesgo de arrancar pelo, algo fundamental para cuidar la salud de tu melena. Es, quizás, el accesorio más sencillo de usar: no requiere técnicas complejas con horquillas, simplemente se coloca en la frente y se desliza hacia atrás.

Esta pieza se adapta a cualquier estilo y situación, permitiendo llevarla con el pelo suelto, con un rodete o una ponytail. Gracias a su sencillez, la oferta actual es amplísima y permite conseguir modelos en todos los rangos de precio. Es el momento de recuperar esos tesoros del pasado; a veces, la mejor tendencia es la que ya te estaba esperando en casa.
Fotos: Pinterest


