Amor y alta costura: las parejas icónicas que construyeron los imperios de moda más grandes
 

San Valentín: cuando Cupido flechó a los grandes de la moda (Gaultier, Lauren y Givenchy)

San Valentín: cuando Cupido flechó a los grandes de la moda (Gaultier, Lauren y Givenchy)
Tres historias de amor del mundo de la moda que tienen a diseñadores famosos como protagonistas. Aquí la pasión y la creación van de la mano.
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Dicen que el amor es el motor del mundo, y en las pasarelas más exclusivas de París y Nueva York, esa premisa se cumple con creces. Detrás de los bocetos icónicos, de las fragancias que recorren el globo y de las marcas que hoy son leyendas, existieron compañeros de vida que fueron mucho más que una compañía: fueron musas, pilares estratégicos y el refugio necesario para mentes brillantes.

Desde la complicidad trágica y creativa de Jean Paul Gaultier hasta la solidez eterna del matrimonio Lauren, o la elegancia compartida de Givenchy y Venet, estas parejas nos demuestran que el éxito no se construye en soledad. Te invitamos a recorrer estos tres relatos donde el afecto y la estética se funden en un solo abrazo, recordándonos que las mejores colecciones siempre nacen de un corazón inspirado.

Jean Paul Gaultier y Francis Menuge: amor a primera vista (I) 

Dicen que detrás de un gran hombre hay una gran mujer. En la vida de Jean Paul Gaultier detrás de un gran hombre hay otro gran hombre. 

San Valentín: cuando Cupido flechó a los grandes de la moda (Gaultier, Lauren y Givenchy)

Jean Paul Gaultier es uno de los referentes más importantes de la costura internacional y, además, parte del patrimonio cultural francés. Su fama y prestigio también lo ubican junto a Marianne, la figura femenina que representa a la madre patria gala, un símbolo que de libertad, igualdad y fraternidad desde la Revolución Francesa. Y es justamente esa libertad la que guió los designios en su vida al asumirse homosexual: fue durante su adolescencia, en 1968, cuando se enamoró de manera idílica de Leonard Whiting, el actor que interpretaba a Romeo en la película Romeo y Julieta de Franco Zeffirelli.  

San Valentín: cuando Cupido flechó a los grandes de la moda (Gaultier, Lauren y Givenchy)

En una entrevista el diseñador dijo a propósito de sus comienzos “la moda era interesante cuando podía romper las reglas, ese era mi propósito”. Y en los años 70 y 80 desafió y conmocionó al establishment francés con colecciones libres y diversas en cuanto a la ropa y también a los modelos que subía a sus pasarelas. (N de la R: en gran medida hoy el mundo de la moda se ha reinventado a su imagen). Por aquellos primeros años de moda, precisamente en 1974 y con 22 años, Jean Paul Gaultier conoció a Francis Menuge gracias a Donald Potard, un amigo en común. Se conocieron de casualidad y en palabras del diseñador “fue un coup de foudre immédiat”. Abogado de profesión fue Menuge quien en 1976, habiendo recaudado el dinero necesario, impulsó al diseñador a fundar su empresa consolidando el futuro laboral, personal y de amor. “Fue Francis quien en verdad me empujó al principio de mi carrera, soy una persona más abstracta que ambiciosa. Él vio mi pasión y siempre me motivaba”. Potard, además de Celestino, se convirtió durante muchos años en CEO del imperio de moda que Francis y Jean Paul construyeron juntos. 

La historia de amor tiene un final trágico. En 1990 Menuge, con 40 años, falleció de SIDA poniendo una pesada cuota de realidad a la excentricidad del Gaultier causándole una herida muy profunda. La pérdida de su gran amor es un dolor que aún lo atormenta y lo recuerda como uno de los momentos más dolorosos de su vida. En una entrevista al diario Le Parisien, con lágrimas en los ojos, confesó: “la primera ola del SIDA afectó a Francis quien aguantó tres años con ataques de tuberculosis. En su último año enfermo fue hospitalizado y nunca más salió excepto al final cuando preferimos tenerlo en casa”. Era septiembre de 1990 y desde ese momento no hubo ningún otro hombre significante en su vida. “Estuve enamorado durante 15 años de la misma persona, es mi primer amor y lo continúa siendo. Él fue una parte de mí”. Si bien la pérdida lo afectó profundamente y en alguna oportunidad consideró poner fin a su carrera decidió continuar transformando su dolor en más y originales nuevos diseños. Fueron años marcados por la complicidad en el trabajo y por la pasión amorosa. Fue con Menuge con quien adoptó una de sus insignias: la remera marinera. Y aquí comienza otra historia.  

La viudez lo impulsó a diseñar colecciones increíbles pensadas como homenajes para enorgullecer al amor de su vida que quedaron marcadas en la historia de la moda. En 2015 en una entrevista al programa Le Divan de la cadena France 3 expresó “todo lo que hacíamos juntos era un poco como nuestros hijos, las colecciones eran como bebés para Francis”. El tiempo no todo lo cura pero muchas veces resuelve situaciones y las transforma en arte. Una asignatura pendiente del Gaultier era diseñar un vestuario teatral y lo logró en 2019 en el Folies Bergère de París cuando estrenó el musical Fashion Freak Show contando su recorrido en la industria de la moda con un espectáculo que combina su pasión por el cabaret y la moda que incluye hasta un desfile. En este espectáculo le dedicó un cuadro muy emotivo al amor de su vida donde dos bailarines vestidos con remeras marineras se enriedan y celebran su amor.  

Francis Menuge fue el único y gran amor del enfant terrible de la moda francesa. Más de 30 años después, Jean Paul Gaultier sigue hablando de él y lo recuerda con los ojos llorosos confirmando que fue el amor de su vida. 

Ralph y Ricky Lauren: amor a primera vista (II) 

El amor no es solamente un sentimiento. Es, además, una forma de vida que Ralph y Ricky Lauren supieron construir siguiendo sus propios sueños americanos.  

San Valentín: cuando Cupido flechó a los grandes de la moda (Gaultier, Lauren y Givenchy)

Donde Cupido pone el ojo, pone la flecha. A mediados de 1964, en la florecida primavera neoyorkina, una joven delgada y rubia llamada Ricky Ann Loew-Beer trabajaba como recepcionista part time en un consultorio oftalmológico cuando un joven de baja estatura, cejas tupidas y un vestir particular tenía una cita. Ambos dicen que fue amor a primera vista. El diseñador reconoció en una entrevista que “no se parecía a ninguna otra chica estadounidense que hubiera visto. La pasé a buscar con mi traje de rayas, mi corbata azul marino y mi campera Morgan con la tira de cuero en la capucha. Ricky llevaba un vestido color crema y el pelo suelto como lo tiene hoy. Me enamoré”. Así se conocieron Ralph y Ricky Lauren y se casaron seis meses después, el 20 de diciembre, en una fría noche de otoño. Así comienza la historia de amor de una de las parejas más representativas de la moda estadounidense. Ambos personifican el auténtico sportswear americano no solamente con la moda si no también con el estilo de vida que construyeron. Juntos venden la vida que le gustaría tener a millones de personas del mundo entero. 

San Valentín: cuando Cupido flechó a los grandes de la moda (Gaultier, Lauren y Givenchy)

Ralph Lauren, nacido Lifshitz, es hijo de inmigrantes bielorusos y se crió en el Bronx de Nueva York. A los 16, junto a su hermano Jerry, cambió su apellido a Lauren y, sin saberlo, la nueva identidad comenzó a cimentar una de las empresas más grandes de la historia de la moda del siglo XX. Su particular y personal forma de vestir fue lo que lo llevó a ser quien es. Tres años después de estar casado Ralph sintió que las corbatas debían ser más anchas que las que ofrecía el fabricante de corbatas Beau Brummell, la empresa donde trabajaba. Las fabricó, las ofreció a otras tiendas y las vendió hasta que, junto a su mujer, creó la empresa en 1971. 

Al comienzo la pareja apenas podía sobrevivir. Por aquellos días nada era como es hoy (casas y mansiones alrededor del mundo). Vivían en Brooklin al lado de las vías del tren, en un pequeño departamento que vibraba cada vez que pasaba la máquina. Tenía las paredes pintadas como madera gracias al arte del padre de Ralph, un colchón en el suelo, una alfombra de piel creada a partir de retazos comprados en Greenwich Village y “un teléfono turquesa” recuerda Ricky en el documental El hombre detrás de la máscara (HBO, 2019).  

No hace falta aclarar que su esposa fue y continúa siendo su musa y fuente de inspiración. Ralph Lauren declaró en más de una oportunidad “no me gustaba la chica con mucho maquillaje y zapatos de taco alto. Me gustaba la chica con jeans y camisa blanca con las mangas arremangadas que además se abrigaba con la campera de su novio. Siempre me atrajo esa mujer y esa es Ricky, por eso me casé con ella”. Su esposa, delgada y menuda, se sentía frustrada porque no encontraba ropa que le gustara y le quedara bien. Por eso cuando lanzó su línea femenina en 1971 nadie dudó que el amor de su vida era la responsable de la nueva línea. Para Ralph, Ricky representa a una chica estadounidense que sabe mezclar el estilo masculino, el del deporte y del aire libre.  

En esta historia de amor e inspiración, Ricky ha llevado a Ralph a momentos superlativos de lucidez creativa y también económica. Uno de los bolsos más representativos de la firma tiene el nombre “Ricky” y está inspirado en el amor por su esposa quien lleva el estilo sin esfuerzo al epítome del buen gusto. Se trata de una personal reversión del bolso Cooper, un portaequipajes ecuestre del siglo XIX que tiene el nombre de la familia de artesanos ingleses que lo creó. Esta cartera, que refleja belleza, funcionalidad y carácter atemporal y es un complemento que tiene hasta 12 horas de confección manual, vio la luz en 2005 con la intención de que cada mujer tenga en la cartera “su casa en el mundo”.  

Ralph y Ricky llevan 61 años de casados, tienen tres hijos: Andrew, David y Dylan y cinco nietos. Si bien existen rumores que en los años 90 Mr. Lauren mantuvo un romance con una modelo que trabajaba para la empresa eso nunca prosperó. Ricky, quien siempre se ha mantenido lejos de los flashes de los fotógrafos, es también la compañera del gran diseñador y hace sus apariciones públicas para acompañarlo. Ambos poseen un sexto sentido para el buen gusto, Ralph para proponer moda y Ricky para vestirla.   

En una entrevista el Señor Lauren dijo: “lo que yo hago tiene que ver con la vida, con vivir tu vida lo mejor que puedas y disfrutar al máximo de todo lo que te rodea: desde tu forma de vestirte hasta tu forma de vivir o tu forma de amar”.  Así queda resumida la filosofía de vida de esta pareja que representa ideales en todo el mundo.  

Hubert de Givenchy y Philippe Venet: amor a primera vista (III) 

Ambos simbolizaron la elegancia parisina en sus propias casas de moda. La alta costura los unió y durante décadas cosió y bordó una de las historias de amor más longevas que se conocen. Los unió la pasión del amor y la pasión por la moda.  

Un taller de alta costura de mitad del siglo XX fue el primer testigo del amor a primera vista de estos hombres que no se separaron hasta la muerte de Givenchy. Se conocieron de casualidad en 1951 en el taller parisino de Elsa Schiaparelli: Venet era el asistente de Elsa y Givenchy el sastre maestro de las líneas de prêt-à-porter. Luego trabajaron juntos cuando Givenchy abrió su propia maison de alta costura en 1953. Fue en 1962 cuando Philippe puso su propia casa de moda y se separan laboralmente. Se dice que pasaban largas charlas leyendo en la enorme biblioteca que compartían. 

San Valentín: cuando Cupido flechó a los grandes de la moda (Gaultier, Lauren y Givenchy)

Venet fue un gran referente de la moda francesa, el estilo refinado y elegante y el uso de colores lo llevó a ganar un Dedal de Oro en Francia en 1985. Su legado llegó incluso hasta Estados Unidos convirtiéndolo en uno de los primeros diseñadores internacionales en aterrizar con éxito el gran país del Norte. Sin arrepentimiento abandonó su propia carrera en 1971 cuando cerró su casa de moda para dedicarse full time a su compañero y a las casas que compartían en Francia.  

Nunca compitieron, no podían porque el amor era más fuerte. De hecho “durante los treinta y cinco años que trabajamos separados Hubert no me permitía ver sus diseños” contó Philippe con picardía durante una de las poquísimas entrevistas que dieron juntos. A partir de 1994, cuando “le Grand Givenchy” dejó de estar al frente de su casa de moda, ambos disfrutaron de un merecido retiro con una vida ociosa y refinada donde cada uno cuidaba del otro viviendo entre su lujoso palacete del siglo XVIII de la rue de Grenelle en la Rive Gauche de París y el palacio de Jonchet en la localidad de Romilly-sur-Aigre, su casa de campo a 140 km de la Ciudad Luz.  

San Valentín: cuando Cupido flechó a los grandes de la moda (Gaultier, Lauren y Givenchy)

La muerte de Givenchy fue llorada por el mundo de la moda pero más aún por Venet. Su protagonismo mediático puertas afuera fue el 10 de marzo de 2018 cuando se separaron, cuando anunció la muerte de su amado de 91 años. “Monsieur de Givenchy se apagó mientras dormía el sábado 10 de marzo de 2018. Sus sobrinos y sobrinas comparten su dolor. Las exequias se celebrarán en la más estricta intimidad”. Habían pasado más de 60 años juntos. Hubert de Givenchy y Philippe Venet se re encontraron tres años después, el 24 de febrero de 2021. Tenía 90 años.  

Fueron una de las parejas más estables y respetadas del mundo de la moda. Tenían un matrimonio discreto mas no oculto. Aunque parezca algo inusual para esta época, Venet no estuvo a la sombra de Givenchy, estuvo a su lado sin necesidad de protagonismo: el segundo plano fue su especialidad. Fueron dos compañeros con admiración profesional y complicidad personal.  

 
 

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