El desfile de Schiaparelli Alta Costura otoño invierno 2025/26 tuvo lugar este 7 de julio en el marco de la Semana de la Moda de París, y fue, una vez más, un manifiesto de creatividad sin límites. Bajo la dirección artística de Daniel Roseberry, la casa rindió tributo a su herencia surrealista con una colección que apuesta por lo inesperado y lo emocional.
Los looks fusionaron elementos escultóricos con técnicas de alta costura impecables, proponiendo una moda que, más allá del lujo, provoca, emociona y cuenta historias.




Volúmenes, texturas y símbolos: el universo Schiaparelli

Cada salida a la pasarela fue una puesta en escena. Predominaron los tonos negros, plateados, blancos y rojos, con toques metálicos y guiños a las artes visuales. Hubo estructuras exageradas, cinturas marcadas, hombros XL y accesorios como sombreros tipo obras de arte y joyería escultórica.



Las referencias al cuerpo humano, los ojos, las costillas o las manos –icónicos en el universo de Elsa Schiaparelli– volvieron a decir presente, esta vez reinterpretadas con una sensibilidad contemporánea.


Los bordados, apliques y materiales como terciopelo, moiré y satén aportaron riqueza visual y teatralidad.

Una propuesta que celebra la moda como arte

Fiel al espíritu vanguardista que caracteriza a la maison, esta colección otoño-invierno no busca agradar sino impactar. En tiempos donde la moda tiende a lo minimalista o funcional, Schiaparelli apuesta por una estética maximalista y artística que transforma cada look en una obra de arte.


El desfile dejó en claro que la Alta Costura sigue siendo el espacio para soñar, para arriesgar y para contar quiénes somos (o quiénes queremos ser). Y en ese territorio, Schiaparelli reina con autoridad.






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