Abel Pintos encontró en Chaco mucho más que un lugar para vivir: allí construyó, junto a la artista plástica chaqueña Mora Calabrese, un verdadero refugio familiar. Lejos de la exposición constante de Buenos Aires, el cantante apuesta a una vida más calma, y su casa en Resistencia es el reflejo perfecto de esa elección.
A través de algunas postales que comparte en redes sociales, deja ver cómo es el hogar que habita con su familia: un espacio donde predomina la armonía visual, la funcionalidad y una estética que invita a bajar el ritmo.
Una casa donde manda la calma
La vivienda mantiene una línea estética coherente en todos sus ambientes. Los tonos neutros —blanco, gris y detalles en madera— construyen una base serena que se repite de un espacio a otro, generando continuidad y sensación de orden.

La luz natural es protagonista: grandes aberturas permiten que los ambientes se vean amplios y luminosos durante todo el día. A eso se suman plantas estratégicamente ubicadas, que aportan frescura sin recargar la decoración.
Un living cómodo y con equilibrio visual
El living sigue la misma lógica: simple, funcional y acogedor. Las paredes claras y los muebles de líneas rectas refuerzan la estética limpia, mientras que algunos detalles suman calidez.

Entre ellos se destacan una mesa ratona con superficie de mármol, cortinas livianas y una alfombra clara que delimita el espacio. Los sillones, en tonos más oscuros, generan contraste sin romper la armonía general. También suma color y estética un gran cuadro que decora una de las paredes del living comedor.
Todo está pensado para un uso real, lejos de lo decorativo excesivo: un ambiente donde se puede descansar, compartir y disfrutar.

La cocina, corazón cotidiano del hogar
En cuanto a la cocina, se trata de una habitación amplia y cómoda, donde se repite la paleta neutra, con predominio de blancos y grises. Los muebles tienen líneas simples y prácticas, y la mesada de granito claro suma textura sin perder sobriedad.

La presencia de una ventana amplia vuelve a poner en escena a la luz natural como un elemento clave, reforzando la idea de un hogar vivo, funcional y conectado con lo cotidiano.

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Un refugio con identidad propia
En conjunto, la casa de Abel Pintos y Mora Calabrese no busca impactar desde lo ostentoso, sino desde lo emocional. Es un espacio pensado para habitar, para criar a sus hijos y para sostener una rutina más pausada.

Minimalista sin ser fría, cálida sin excesos, la vivienda refleja una elección de vida: priorizar lo esencial y construir un entorno donde la tranquilidad sea protagonista.





