Desde su desembarco en Estados Unidos para unirse al Inter Miami, la vida de Leo Messi y Antonela Roccuzzo cambió de escenario, pero no de esencia. La pareja, junto a sus hijos Thiago, Mateo y Ciro, eligió para establecerse una imponente mansión en Fort Lauderdale, una de las zonas más exclusivas de la Florida. La propiedad, por la que pagaron 10,8 millones de dólares, se convirtió en el refugio perfecto donde el diseño moderno y la comodidad conviven en total armonía.

Ubicada en un terreno de más de una hectárea y media, la vivienda cuenta con unos 3200 metros cuadrados construidos que miran directamente al mar. La privacidad es un factor clave para la familia, y esta locación no solo les brinda tranquilidad, sino también una ventaja logística: la casa está a solo ocho kilómetros del estadio Drive Pink y del centro de entrenamiento del club, lo que le permite a Leo moverse con total facilidad para cumplir con sus compromisos deportivos.

Ambientes integrados y diseño de vanguardia
Aunque la construcción original data de 1988, la casa pasó por una gran reforma y ampliación en el año 2000 que la transformó en una joya de la arquitectura contemporánea. Uno de los puntos altos de la propiedad es su cocina de diseño italiano, pensada para ser un espacio funcional pero con mucha estética, donde seguramente comparten gran parte de sus mañanas.

La suite principal, donde descansan Leo y Antonela, es casi una casa dentro de la otra: tiene una superficie cercana a los 500 metros cuadrados, ofreciendo un espacio de relax absoluto para la pareja después de las intensas jornadas de partidos y eventos.

Los detalles deco que marcan la diferencia
A través de las redes sociales, especialmente en las publicaciones de Antonela, pudimos espiar algunos rincones de este hogar. La decoración se inclina por un estilo minimalista y moderno, donde predominan los tonos neutros como el blanco, el manteca y los colores tierra. Esta paleta de colores no es casual: genera una sensación de amplitud y luminosidad que se potencia con los grandes ventanales que conectan el interior con el parque.

En la sala de estar, se destacan los sillones amplios tapizados en géneros claros y cortinados de gran porte que visten los ventanales. Los pisos de madera clara en las habitaciones aportan la calidez necesaria para contrarrestar las líneas puras de los muebles. Por otro lado, la entrada de la casa impone presencia con una puerta de madera oscura y un manijón metálico de diseño.


Un exterior pensado para el disfrute
El contacto con el exterior es protagonista en la vida de los Messi. La propiedad cuenta con un frente de más de 50 metros que linda con el mar, donde se encuentran instalados dos muelles propios. Además, la piscina frente al agua es el lugar preferido de los chicos y donde Antonela suele realizar sus rutinas de entrenamiento, rodeada de un parque que culmina en el lago.


Con un gimnasio completo y spa privado, la mansión no solo es un lugar para vivir, sino un centro de bienestar integral para toda la familia. Es, en definitiva, el equilibrio justo entre el lujo de una de las propiedades más caras de la zona y la calidez de un hogar diseñado para disfrutar cada momento juntos.
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