"¿Ayudar a morir puede ser también un acto médico?": la reflexión que abre el caso Noelia Castillo Ramos y la eutanasia - Revista Para Ti
 

"¿Ayudar a morir puede ser también un acto médico?": la reflexión que abre el caso Noelia Castillo Ramos y la eutanasia

En medio del profundo debate que abrió el caso de Noelia Castillo Ramos —la joven que recibirá la eutanasia este 26 de marzo—, el médico y sexólogo Walter Ghedín aporta una mirada que invita a pensar el límite entre curar, acompañar y dejar partir. Por qué en Argentina la eutanasia no está permitida y qué dice la Ley de Muerte Digna.
News
News

La historia de Noelia Castillo Ramos puso en el centro de la escena un tema que incomoda, interpela y divide: el derecho a decidir sobre la propia muerte.

La joven, que recibirá la eutanasia el próximo 26 de marzo, tomó una decisión que no solo atraviesa su propia vida, sino que también impacta en su familia, en la sociedad y en los límites mismos de la medicina.

En Argentina, donde la eutanasia no está permitida, su caso reavivó preguntas profundas: ¿quién decide cuándo una vida deja de ser vivible? ¿Cuál es el rol de los médicos cuando ya no hay cura posible? ¿Y dónde termina el amor de los otros y empieza la autonomía individual?

En ese contexto, la reflexión del médico y sexólogo Walter Ghedín suma una mirada necesaria.

El límite entre curar y acompañar

"La eutanasia es un tema complejo que involucra múltiples dimensiones: la autonomía personal —es decir, la decisión sobre la propia vida—, pero también cuestiones médicas, éticas, filosóficas, legales y, para muchos, espirituales", nos explica Ghedín.

"Desde lo médico, el mandato histórico ha sido claro: curar. La medicina se construyó sobre la idea de preservar la vida, de combatir la enfermedad, de prolongar la existencia. Sin embargo, hay un punto en el que ese objetivo se vuelve inalcanzable", dice.

Y plantea el dilema: "¿Ayudar a morir puede ser también un acto médico? La medicina no tiene las respuestas a todas las dolencias humanas, enfrentándose muchas veces con la impotencia , el fracaso. Acompañar la decisión del paciente debería ser el rol a asumir frente a la impotencia de la cura".

"Desde los cuidados paliativos, la muerte digna, la eutanasia, los médicos nos enfrentamos a la nueva postura de acompañar el buen morir. Las diferentes formas de morir a voluntad y bajo el amparo de la ley pone de relieve la decisión autónoma sobre la propia vida, o, mejor dicho, sobre el dolor físico y subjetivo que convierte el acto de vivir en un imposible", afirma Ghedín.

En ese escenario, el rol del médico comienza a transformarse. Ya no se trata solamente de curar, sino de acompañar.

El “buen morir” y las nuevas preguntas

Los cuidados paliativos, el concepto de muerte digna y las discusiones sobre eutanasia introducen una nueva forma de pensar la práctica médica: acompañar el buen morir.

Esto implica escuchar, respetar y, en muchos casos, aceptar decisiones que desafían el paradigma tradicional de la medicina.

Las distintas formas de morir de manera voluntaria —cuando están contempladas por la ley en algunos países— ponen en evidencia un eje central: la autonomía. No tanto sobre la vida en abstracto, sino sobre el dolor, tanto físico como subjetivo, que puede transformar el acto de vivir en algo insoportable.

Qué dice la ley en Argentina

En nuestro país, la eutanasia no está permitida. Sin embargo, existe un marco legal que regula el final de la vida: la Ley 26.742 de Derechos del Paciente, conocida como Ley de Muerte Digna.

Esta normativa reconoce el derecho de los pacientes a rechazar tratamientos médicos cuando estos solo prolongan el sufrimiento o el proceso de muerte. También habilita a decidir sobre procedimientos que impliquen un ensañamiento terapéutico.

Es decir, la ley argentina no permite intervenir activamente para provocar la muerte, pero sí ampara la decisión de no prolongar artificialmente la vida cuando no hay posibilidades de recuperación.

Entre el amor, el dolor y la decisión

El caso de Noelia Castillo Ramos vuelve tangible algo que muchas veces se discute en abstracto. Porque detrás de cada postura hay cuerpos, historias, vínculos.

Y hay, también, tensiones difíciles de resolver: el deseo de vivir frente al deseo de dejar de sufrir, el amor de una familia que no quiere soltar frente a la decisión íntima de quien ya no puede seguir.

Quizás no haya respuestas definitivas. Pero sí preguntas que, como sociedad, ya no podemos evitar.

La eutanasia no es solo un tema médico o legal. Es, en el fondo, una conversación sobre la libertad, el dolor y los límites del acompañar. Y sobre hasta dónde estamos dispuestos —o preparados— a respetar la decisión del otro, incluso cuando nos rompe.

 
 

Más Para Ti

 

Vínculo copiado al portapapeles.

3/9

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit.

Ant Sig