Cuando todo parecía encaminado para que Agostina Páez regresara a la Argentina, un giro inesperado de la Justicia brasileña volvió a cambiar el rumbo del caso.
La joven, de 29 años, deberá permanecer en Río de Janeiro al menos entre 10 y 15 días más, luego de que un juez decidiera mantener las medidas cautelares en su contra, incluyendo la prohibición de salir del país y el monitoreo con tobillera electrónica.
Un fallo que sorprendió a todas las partes
La decisión fue tomada por el juez Guilherme Schilling Pollo Duarte, titular de un tribunal penal de Río de Janeiro, y cayó como un balde de agua fría tanto para la defensa como para el entorno de Páez.
El punto llamativo es que la resolución se dio incluso cuando la fiscalía y la querella ya habían mostrado su conformidad para que la joven pudiera regresar a la Argentina antes de la sentencia definitiva.
Sin embargo, el magistrado optó por mantener las restricciones hasta que se presenten los alegatos finales y se dicte el fallo de fondo, lo que retrasa un desenlace que se esperaba inminente.

Qué pasó en la causa
Agostina Páez está acusada de injuria racial en Brasil, luego de un episodio ocurrido a la salida de un bar en Ipanema, donde habría realizado gestos racistas.
En las últimas horas, la causa había tenido un avance favorable: la fiscalía aceptó reducir los cargos a un solo hecho bajo la figura de “delito continuado”. Esto implica una pena mínima, que podría ser reemplazada por tareas comunitarias y el pago de una compensación económica.

Ese escenario había abierto la puerta a un regreso inmediato al país, pero la reciente decisión judicial volvió a postergar esa posibilidad.
Por qué el juez cambió su decisión a último momento
Desde el entorno legal de Páez aseguraron no comprender el cambio de postura y ya presentaron un recurso de hábeas corpus para intentar revertir la medida.

Además, señalaron que la decisión de mantener las cautelares podría estar vinculada a declaraciones públicas de la joven sobre el monto del resarcimiento económico, lo que habría sido interpretado como una posible interferencia en el proceso.
Una espera que se extiende
Mientras tanto, Páez deberá continuar en Brasil bajo control judicial, en una situación que, según trascendió, vive como una “pesadilla”.
Sin poder trabajar desde hace meses y a la espera de la resolución definitiva, su caso sigue generando repercusión tanto en lo judicial como en lo mediático.
Por ahora, el regreso a la Argentina deberá esperar. El desenlace, que parecía cuestión de horas, podría demorar todavía varios días más.


