La imagen de Claudia Cardinale, con su magnetismo y una sonrisa inolvidable, parecía resumir todo lo que se esperaba de una diva del cine italiano. Pero detrás de esa belleza imponente había una historia de resiliencia que recién se conoció cuando la actriz decidió narrarla en su autobiografía.
Nacida en Túnez en 1938, en el seno de una familia de inmigrantes sicilianos, soñaba con ser maestra. Su vida cambió cuando, con 19 años, ganó un concurso que la llevó al Festival de Venecia y conquistó a la prensa y a los cineastas. Para entonces ya había atravesado una experiencia devastadora: a los 16 años fue víctima de una violación en su camino de regreso de la escuela.


Quedó embarazada y decidió no abortar. Con el apoyo de sus padres, el niño fue criado como si fuera su hermano menor. Así nació Patrick, en Londres, y la verdad se mantuvo en silencio durante años para evitar el escándalo.



El secreto que marcó su vida
Cuando Claudia comenzó a consolidar su carrera en Roma, Patrick viajaba con ella. La industria cinematográfica italiana ocultó deliberadamente la historia para preservar su imagen. Oficialmente, Patrick era su hermano. Con el tiempo, el productor Franco Cristaldi, quien se convirtió en su marido, adoptó al niño.



Pasarían ocho años antes de que Cardinale se animara a contarle la verdad a su hijo y al mundo. “Fue el dolor más grande de mi vida, pero también lo que me hizo fuerte”, confesó años después.

Entre luces y sombras
Su relación con Cristaldi fue tormentosa. Ella misma reveló en una entrevista con Il Corriere della Sera que lo vivía más como un jefe que como un compañero de vida. Se casaron en 1966 y se divorciaron en 1974.



El gran amor de Claudia llegaría después, en 1973, cuando conoció al director Pasquale Squitieri en el rodaje de Los guapos. Con él tuvo a su hija Claudia y rodaron nueve películas juntos. Pese a la separación, mantuvieron una relación de amistad hasta la muerte del cineasta en 2017.
Un legado más allá del cine
Cardinale fue una de las grandes estrellas del séptimo arte, con papeles memorables en películas como El gatopardo. Pero también dejó huella fuera de la pantalla. Activista comprometida, se convirtió en embajadora de la UNESCO y en una de las voces más firmes contra la violencia machista. Incluso creó su propia fundación para luchar por los derechos de las mujeres.


El 23 de septiembre de 2025 falleció en París a los 87 años, dejando un legado artístico y humano que trasciende generaciones (acá podés leer más sobre su despedida).
Fotos: Fotonoticias
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