El 14 de febrero es un día donde las parejas presumen sus fotos más románticas y pasionales. Sin embargo, Meghan Markle decidió darle un tono más "familiar" a la celebración y quiso dedicarle un mensaje enternecedor al príncipe Harry.
Como siempre, para la duquesa de Sussex lo primero es la familia, símbolo de amor, unión y lealtad. Y por este motivo, quiso que este San Valentín sea algo especial y diferente. "Estos dos + Archie = my forever Valentines", expresó por medio de las redes sociales.
En la imagen, aparece el príncipe Harry sosteniendo a upa a su hija Lilibeth, quien luce un conjunto rosa compuesto por un vestido y unas medias. Allí, el hombre sonríe mientras mira a su niña que lleva unos globos rojos, en un claro guiño a todos los enamorados.
La escena además transmite complicidad y algo cotidiano: sin escenas forzadas o grandes obsequios. Sólo es un padre y una hija demostrándose cariño como todos los días y una madre captando el momento en el ojo del lente.

El mensaje que acompaña la imagen, corto y lleno de gratitud, fue recibido con cariño por miles de seguidores, quienes no tardaron en comentar lo especial del gesto y la naturalidad con la que Meghan comparte su vida familiar.
Este tipo de publicaciones refuerzan el lugar de Meghan como una figura de la realeza conectada con su audiencia, capaz de mezclar lo personal con lo aspiracional sin perder autenticidad. En un contexto donde las imágenes oficiales suelen ser formales y cuidadosamente producidas, elegir una foto espontánea para celebrar el amor familiar habla tanto de su estilo como de su enfoque hacia la vida pública.
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