Luciana Pedraza (54) compartió un conmovedor mensaje para despedir a su esposo, el actor Robert Duvall, quien murió en las últimas horas a los 95 años. La actriz y directora argentina publicó sus palabras en la cuenta oficial de Facebook del artista, donde confirmó que el intérprete falleció “pacíficamente en casa, rodeado de amor y comodidad”.
“Ayer despedimos a mi amado esposo, querido amigo, y uno de los mejores actores de nuestro tiempo”, escribió al inicio del texto, combinando el reconocimiento público a su trayectoria con una despedida profundamente íntima. En el mismo posteo remarcó que, aunque para el mundo fue “un actor ganador de un Oscar, un director, un narrador”, para ella “él lo era simplemente todo”.
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Pedraza también recordó la pasión de Duvall por su oficio y por los detalles cotidianos que lo definían fuera de cámara: su amor por los personajes que interpretaba, por una gran comida y por la vida compartida. En ese sentido, subrayó que en cada uno de sus papeles “dio todo a sus personajes y a la verdad del espíritu humano que representaban”, dejando “algo duradero e inolvidable” para el público.

Hacia el final del mensaje, agradeció el apoyo recibido a lo largo de los años y pidió respeto por la intimidad del momento: “Gracias por los años de apoyo que le mostraste a Bob y por darnos este tiempo y privacidad para celebrar los recuerdos que deja atrás”. La publicación rápidamente se llenó de comentarios de admiradores y colegas que acompañaron el dolor de la familia y recordaron el legado artístico del actor.
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Una historia de amor que comenzó en Buenos Aires
La relación entre la salteña Luciana Pedraza y Duvall tuvo un inicio casi cinematográfico. Se conocieron a mediados de los años 90 en Buenos Aires, cuando él visitaba la ciudad y un encuentro casual derivó en una conexión inmediata, pese a la marcada diferencia de edad entre ambos. Desde entonces compartieron intereses que fortalecieron su vínculo, como el amor por el tango y por la cultura argentina.

Con el paso del tiempo, su relación trascendió lo personal y también se trasladó al ámbito profesional: trabajaron juntos en proyectos cinematográficos y desarrollaron iniciativas solidarias en común. Se casaron en 2005 y construyeron una vida compartida entre Estados Unidos y la Argentina, manteniendo siempre un perfil bajo pero sólido dentro del ambiente artístico.

Esa historia de más de dos décadas fue la que Pedraza evocó, de manera implícita y sensible, en su despedida pública. Sus palabras reflejaron no sólo la dimensión del actor admirado en todo el mundo, sino también la del compañero de vida que, puertas adentro, definió como su todo.


