Una investigación de The Guardian encendió alarmas en todo el mundo: al menos 18 bebés murieron y múltiples madres sufrieron emergencias graves después de seguir prácticas promovidas por la organización Free Birth Society, un movimiento que alentaba embarazos sin controles prenatales y partos sin asistencia médica. Los casos revelan un patrón: señales de riesgo ignoradas, partos prolongados, infecciones no tratadas y decisiones tomadas a partir de información falsa presentada como empoderamiento.
Según el informe, las líderes del grupo desalentaban la consulta profesional incluso ante síntomas críticos. Las mujeres eran convencidas de evitar hospitales y de sostener partos de varios días, aun cuando aparecían complicaciones claras como fiebre, sangrado o falta de movimiento fetal. En varios casos documentados, los bebés nacieron sin vida o murieron por asfixia, mientras que sus madres enfrentaron hemorragias severas y cuadros de sepsis.
Qué es la Free Birth Society y por qué creció tanto
El movimiento fue creado por dos influencers estadounidenses que sostienen la idea de la “responsabilidad radical”: cada mujer es responsable del desenlace del parto, incluida la posibilidad de morir o perder a su bebé. Con ese mensaje, rechazaron los controles médicos, minimizaron las complicaciones obstétricas y propagaron la idea de que casi cualquier desviación del curso del embarazo es “una variación normal”.
La propuesta se volvió atractiva para miles de mujeres que buscaban un parto más íntimo o desconfiaban del sistema médico. Pero, tal como señala la investigación, ese discurso dejó afuera información esencial sobre riesgos reales como infecciones, falta de oxígeno al nacer o emergencias que requieren intervención inmediata.
El negocio detrás del discurso
Lejos de tratarse solo de una filosofía alternativa, Free Birth Society construyó una estructura comercial que movió millones de dólares. Ofrecían cursos pagos, membresías, comunidades privadas y el servicio de “acompañantes de parto” sin formación profesional, que cobraban tarifas similares a las de una partera certificada.
La investigación muestra que, dentro de estos espacios cerrados, se bloqueaban advertencias, se borraban testimonios de mujeres que habían vivido experiencias traumáticas y se desalentaban derivaciones a hospitales, incluso en situaciones críticas. Algunas integrantes relataron que recibían respuestas que las llevaban a seguir en casa aun cuando sus vidas o las de sus bebés estaban en riesgo.
Una tendencia que preocupa a profesionales y autoridades sanitarias
Obstetras y especialistas en salud materna consultados por The Guardian advierten que la difusión de información falsa en redes sociales está influyendo en decisiones que deberían basarse en evidencia. Señalan que, si bien muchas mujeres buscan partos más humanizados, eliminar controles prenatales o descartar asistencia profesional puede poner en peligro la vida de ambos.
Diversos organismos de salud remarcan que un embarazo puede desarrollarse con normalidad, pero también puede cambiar en cuestión de minutos. Por eso subrayan la importancia de contar con profesionales capacitados que puedan actuar ante cualquier complicación.
Un antecedente trágico: cuando el parto en casa terminó en muerte
El caso de Caroline Lowell, activista estadounidense que defendía los partos domiciliarios sin asistencia, volvió a instalar el debate sobre los riesgos de prescindir de controles médicos. Lowell murió en su casa mientras daba a luz, y su historia resonó en redes como un recordatorio doloroso de lo que especialistas vienen advirtiendo: cuando no hay profesionales acompañando el proceso, una emergencia puede escalar en minutos.
Su muerte, ocurrida lejos de un entorno sanitario preparado, se suma a otros episodios recientes que expone la investigación internacional sobre prácticas que desalientan la intervención médica incluso ante señales de alarma.
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