Con una postal íntima y cargada de emoción, Julieta Puente y Facundo Miguelena anunciaron que serán padres de una nena, a la que llamarán Serena. La revelación llegó a través de un video en redes sociales donde se los ve abrazados y celebrando mientras una nube de humo rosa confirma la noticia que ambos esperaban con ansiedad.
Junto al reel, la influencer compartió un mensaje profundamente personal dedicado a su hija por nacer: “No tiene sentido lo mucho que te manifestamos y soñamos desde mucho antes de que llegues, nuestra pequeña Serena 🩷🐣. Una mitad de papá, otra de mamá. Tenemos una ansiedad por conocerte y desde que nos enteramos de tu llegada, toda nuestra vida se iluminó por completo ✨ nuestra felicidad es tan grande como el amor con el que te esperamos mi chiquita, mi Sere!!”.
En el mismo texto, también sumó una cuota de humor y complicidad con su comunidad: “Tías, prepárense porque tenemos una mini Shulai en la comunidad 😂”. La publicación se llenó rápidamente de mensajes de cariño y felicitaciones de seguidores que vienen acompañando su historia desde hace años.

Una búsqueda que vivieron en silencio
Detrás de la alegría actual hubo un proceso extenso y emocionalmente desafiante que Julieta decidió contar tiempo después en una entrevista con revista Gente. Durante un año y medio, mientras sostenía su rutina laboral y su exposición pública, atravesó un tratamiento hormonal para poder ovular y así quedar embarazada.
“La frustración de los negativos fue lo más difícil”, confesó al recordar esa etapa. Más que el malestar físico, lo que pesaba era la carga emocional: la ansiedad, la espera y la pregunta constante sobre si el resultado positivo iba a llegar.

En esa misma charla explicó que muchas veces debía continuar con su agenda habitual sin que nadie supiera lo que estaba viviendo: “No se habla de lo difícil que es seguir con tu vida normal mientras estás atravesando algo así”. Incluso reveló que ni su familia estaba al tanto de la situación y que el proceso lo compartía únicamente con Facundo y un grupo muy reducido de amigas.
Al profundizar sobre el diagnóstico, detalló: “Tenía algo que es muy común en muchas mujeres que se llama amenorrea… no podés buscar un embarazo porque no sabés qué es lo que está pasando en tu cuerpo”. A partir de ahí inició un tratamiento de estimulación de la ovulación con inyecciones y controles médicos.

La influencer también habló del contraste entre su vida pública y su intimidad: “Me pasó que antes de ir a entregas de premios o grabar entrevistas, estaba en mi casa poniéndome la inyección y llegar al lugar y tener que estar radiante”. Y agregó que, aunque intentaba mostrarse auténtica, la situación la atravesaba por completo.
Cuando le preguntaron quiénes conocían el proceso, fue contundente: “Decidí no contarle ni a mi familia; era algo que vivíamos solo Facu y yo en casa”. Para ella, el peso mayor no estaba en lo físico sino en lo emocional: “La ansiedad, la frustración de estar pensando todo el tiempo en eso y tener que encima seguir con tu vida normal… es muy difícil y le pasa a muchísimas mujeres”.
Hoy, con el embarazo avanzado y la revelación del sexo de su bebé, esa etapa quedó resignificada. El anuncio de Serena no solo fue una celebración para la pareja, sino también la confirmación de un deseo largamente buscado que, después de mucho esfuerzo y espera, finalmente se convirtió en realidad.




