La polémica entre La China Suárez y Wanda Nara volvió a ocupar el centro de la atención mediática. Todo comenzó por el traje de baño que usó una de las hijas de la actriz, que Wanda Nara aseguró era una prenda de sus hijas que no había sido devuelta de Turquía, en medio de tensiones por pertenencias y dinámicas familiares.
En diálogo con Gustavo Méndez para La mañana con Moria (El Trece), La China Suárez desmintió algunas versiones que se habían instalado en los medios. “Hablé con ella y se reía. Otra mentira más. Cuando fueron a Miami y se comprometieron, volvieron y se encontraron en ‘La casa de los sueños’. Ahí él les llenó el cuarto de regalos”, dijo el periodista.

Sobre el traje de baño en cuestión, agregó: “Cuando fue, la China le compró esa misma malla a su hija porque sabía que le gustaba. Esa malla es tres talles más grande para su hija, porque también le gustaba. Es de frutillitas”, dejando claro que su hija no había usado ropa ajena sin consentimiento. “No la usó, pero se instaló desde el lado de Wanda Nara que le habían sacado la malla”, añadió Méndez.
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El conflicto trascendió lo material. Tras la fiesta de cumpleaños de Magnolia Vicuña, celebración que la China Suárez llevó a cabo en "la casa de los sueños" de Icardi, en Nordelta, Wanda Nara se manifestó públicamente con fuertes declaraciones sobre el vínculo de sus hijas con la actriz. “Mis hijas no la sienten ni tienen la obligación de sentir familia a una mujer con tan pocos valores”, afirmó en diálogo con Guido Záffora. Además, exigió la devolución de pertenencias: “Que ella se deje de usar mi ropa y la de mis hijas. Y que devuelva mi mudanza”.

La controversia también se vio amplificada por gestos en redes sociales. Moria Casán, desde su panel, comentó sobre cómo acciones mínimas, como los “likes” de personas cercanas a Wanda Nara, pueden generar repercusiones y alimentar rumores: “Salvo en algún que otro lado, los que menos piensan en los chicos son ellos”, destacó, subrayando que las disputas entre adultos terminan afectando a los menores, aunque se argumente lo contrario.
Con estas declaraciones, La China Suárez reafirmó su versión de los hechos y desmintió los rumores que se habían difundido en torno a la malla y a las pertenencias de sus hijas. Su mensaje fue claro: muchas de las versiones que circularon en los medios no reflejan la realidad y forman parte de la cadena de “otra mentira más” que se instaló en el debate mediático.




