Mientras el mundo del espectáculo despide al actor tras su fallecimiento este miércoles 11 de febrero a causa de un cáncer de colon, el círculo más íntimo de James Van Der Beek empieza a compartir los momentos que la cámara nunca captó. Stacy Keibler, amiga personal y figura de la WWE, fue una de las personas que lo acompañó en el tramo final de su vida, transformando ese dolor en un relato de aprendizaje espiritual que hoy conmueve a sus seguidores.
Acompañada por una foto de ambos contemplando el horizonte, Stacy no eligió hablar de la carrera de James, sino de la sabiduría que él irradió hasta el último suspiro. "Pasar estos últimos días contigo ha sido un verdadero regalo de Dios. Nunca he estado tan presente en mi vida", confesó en un posteo que rápidamente se volvió viral por su profundidad.
El valor de lo invisible
Para Stacy, las últimas horas de James no fueron de desesperanza, sino de una conexión absoluta con el presente. Según relató, el actor le enseñó que cuando el tiempo se vuelve sagrado, no se desperdicia ni un solo respiro. "No te apresuras. No te desplazas. No te preocupas por el mañana. Te sientas. Escuchas. Te tomas de la mano", describió sobre la intimidad de esos días donde lo cotidiano se volvió extraordinario.
En su carta de despedida, la exluchadora destacó cómo Van Der Beek enfrentó el final con una entereza inusual: "Me mostraste lo que significa confiar en el plan de Dios, incluso cuando te rompe el corazón. Especialmente cuando te rompe el corazón". Este matiz diferencia su despedida de otros homenajes, poniendo el foco en la paz espiritual con la que el actor transitó su enfermedad.
Una señal en el cielo
Uno de los pasajes más emotivos de su testimonio describe la última noche que compartieron viendo el atardecer. Mientras charlaban sobre sus esperanzas y las promesas mutuas que se hicieron, ocurrió algo que Stacy interpretó como un mensaje directo: una estrella fugaz cruzó el cielo justo en el momento de la puesta del sol.
"Tal vez el cielo necesita tu espíritu ahora para ayudarnos a estabilizarnos aquí", escribió Keibler, quien también resaltó el rol de James como un esposo increíble y un padre extraordinario. A pesar del desgaste físico de la lucha contra el cáncer, Stacy recordó que "esa sonrisa nunca lo abandonó" y que su devoción por Kimberly y sus seis hijos se mantuvo firme y fuerte hasta el último momento.
Un legado de presencia
La despedida de Stacy cierra con una invitación a quienes hoy lamentan su partida: aprender a valorar a quienes tenemos adelante y a confiar incluso en lo que no entendemos. Para ella, James Van Der Beek no solo dejó una huella en la pantalla, sino que cambió su forma de ver el mundo.
"Pensaré en ti cada vez que vea un atardecer. Cada vez que vea un arcoíris extenderse por el cielo. Sabré que estás ahí", concluyó. Sus palabras no solo honran la memoria del actor de 48 años, sino que ofrecen una mirada de luz sobre un proceso tan difícil como el adiós final.


