Malena Guinzburg se sinceró sobre su cuerpo
 

Malena Guinzburg se sinceró sobre su cuerpo: "Ya no me trato con odio"

Malena Guinzburg abrió su corazón.
En una entrevista íntima, Malena Guinzburg habló sin eufemismos sobre el vínculo conflictivo que tuvo con su cuerpo desde la adolescencia, el odio que se supo tener y el proceso —lento pero real— de aprender a no maltratarse más.
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Malena Guinzburg habló sin filtros sobre su vínculo con el cuerpo, la gordura, la autoestima y cómo esas marcas de la infancia siguen presentes en su vida adulta, aunque hoy desde otro lugar. En una entrevista íntima con Infobae, recordó uno de los episodios más duros de su adolescencia y reflexionó sobre el proceso —largo y complejo— de dejar de odiarse.

A los 12 años mi viejo me propuso internarme en la clínica Cormillot para que no empiece el secundario estando tan gorda”, contó. Y agregó: “Hoy pienso en una nena de 12 años internada y no lo puedo creer. Pero lo entiendo. Entiendo lo que tanto mi viejo como mi vieja pasaron por todas las etapas de Malena gorda”.

Malena explicó que la preocupación no era solo estética, sino también de salud. “Yo llegué a pesar noventa y pico de kilos a los 15 años. Y yo la pasaba muy mal”, dijo. El peso no fue el único motivo de sufrimiento: “Ser vizca, pronunciaba mal la R… me podían cargar por todos lados. Me marcó mucho. Eso para mí es como mi ADN más grande. Mis bases están construidas sobre eso”.

Malena Guinzburg abrió su corazón.
Malena Guinzburg abrió su corazón.

Aunque hoy tiene herramientas, reconoce que el conflicto no desapareció del todo. “Me encantaría, después de todos los años de terapia y de todo lo que construí, saber que no es lo importante. Puedo escribir libros al respecto”, reflexionó. Sin embargo, fue honesta: “Hoy, cuando engordo mucho, no estoy bien conmigo. No estoy contenta conmigo”.

Malena Guinzburg abrió su corazón.
Malena Guinzburg abrió su corazón.

También habló de la comparación generacional y del cuerpo femenino. “Admiro a las minas que se sienten seguras con su cuerpo más allá de tener kilos de más o de menos. Admiro. Yo no nací así. Soy de otra generación y a mí me marcó mucho”, afirmó. Y agregó: “Yo no me miro mucho al espejo. Tampoco me acepto”.

La nueva Malena que aprendió a amarse

El cambio, según explicó, no fue amarse de golpe, sino dejar de maltratarse. “No me hablo ni en pedo con el odio que me tuve. Eso ya no me lo permito. No me hablaría más como yo me supe hablar”, sostuvo. Cuando le preguntaron si llegó a odiarse, respondió sin dudar: “Re. Mucho”.

Hoy, la diferencia está en los límites que se pone. “Cuando vos dejás de hacer cosas por eso, es todo una mierda. Yo ya no dejo de hacer nada por el cuerpo. Ya no le pongo tanto peso”, explicó.

Malena Guinzburg abrió su corazón.

También contó que el estar en pareja modificó parte de su mirada. “Para mí era un impedimento también para estar en pareja”, confesó. Recordó una frase que la marcó: “Una vez leí que lo que más miedo tenían los hombres en Tinder era que la mujer fuese gorda. No que fuese asesina, no… que fuese gorda”.

Finalmente, reconoció un cambio importante: “Ahora, al estar eso resuelto, saber que le gusto a mi pareja, que puedo estar bien… hay una parte importante en la que con eso me amigué”.

Una charla cruda, honesta y sin maquillaje, donde Malena Guinzburg puso en palabras un proceso que, según deja claro, no está terminado, pero sí transformado.

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