En medio de un presente activo marcado por su participación en MasterChef Celebrity, su paso por el streaming de Olga y una etapa de mayor cercanía con sus hijos, Maxi López brindó una entrevista a Infobae en la que se permitió reflexionar sobre las distintas etapas de su vida y los momentos que lo marcaron para siempre.
En ese contexto, el exfutbolista habló con especial sensibilidad sobre sus hijos, a quienes definió como su mayor debilidad emocional. Fue entonces cuando recordó cómo fue la llegada al mundo de cada uno de ellos y se detuvo, en particular, en el nacimiento de Valentino, su hijo mayor con Wanda Nara, que recientemente cumplió 17 años.
Según relató, el embarazo estuvo atravesado por la distancia y la incertidumbre, ya que en ese momento él se encontraba viviendo en Moscú por compromisos laborales con un club de fútbol. “Fueron siete meses de un proceso en el que Valentino iba a nacer en Moscú, en una clínica privada”, comenzó contando.
Sin embargo, los planes cambiaron de forma abrupta. “Viene el doctor y nos dice que no iba a nacer en la clínica privada, sino en un hospital”, explicó, en referencia a una normativa vigente en Rusia que impedía los partos en instituciones privadas.
Al llegar al hospital, las condiciones impactaron a la pareja: los atendió un médico con una lucecita en la frente y el exfutbolista sumó un detalle que terminó de inclinar la balanza: “La cesárea no era horizontal, sino vertical”. Frente a ese escenario, Wanda tomó una decisión contundente: volver a la Argentina para dar a luz allí.
Los últimos meses del embarazo transcurrieron a la distancia, hasta que una llamada encendió todas las alarmas. “Wanda me llama y me dice que había tenido un pico de presión, pero que no me preocupara”, contó. Sin embargo, algo no le cerró: “Yo estaba a -30 grados en Moscú y ella con 35 grados en Buenos Aires. Ahí me di cuenta de que algo estaba pasando”.
A pesar de no contar con autorización del club y que le descontarían parte de su sueldo por incumplimiento, López decidió viajar de urgencia. “Me tomé el avión igual”, aseguró. Al llegar a Buenos Aires, su hermano fue a buscarlo al aeropuerto y le dijo que vayan a su casa a comer un asado. “Cuando veo que encara para otro lado le empiezo a decir que me cuente la verdad”, relató.
Finalmente, llegó la confirmación: “Me dijo que Wanda ya estaba en el quirófano, que me estaba esperando”. Quince minutos después, Valentino nació. “Llegué justo. Si el vuelo se retrasaba una hora, no me podía esperar”, recordó, todavía con emoción.
Con este relato, López volvió a poner en palabras uno de los momentos más intensos de su vida, atravesado por el miedo, la urgencia y el amor, y dejó en claro que la historia de cada uno de sus hijos ocupa un lugar imborrable en su memoria y en su corazón.
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