María, la mujer que escapó de la colonia menonita de La Pampa
 

"Me fui para salvar mi vida": la historia de María, la mujer que escapó de una colonia menonita de La Pampa y se animó a contarlo

Criada dentro de una comunidad menonita de La Pampa, María decidió huir para protegerse y empezar de nuevo. Su testimonio, publicado por Diario Textual, revela el detrás de escena de una vida marcada por reglas estrictas, miedo, sumisión y silencio.
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María Unger Reimer creció dentro de una colonia menonita en La Pampa, rodeada de reglas estrictas, tradiciones inalterables y un modo de vida que, durante años, sintió como el único posible. Sin embargo, con el paso del tiempo entendió que para poder seguir adelante debía tomar una decisión extrema: escapar para salvar su vida.

Su historia, atravesada por la violencia, la maternidad y la búsqueda de libertad, salió a la luz a partir de un testimonio brindado al medio pampeano Diario Textual, donde relató en primera persona cómo fue romper con el entorno en el que había nacido y todo lo que vino después.

“Ahí aprendí desde chica cuál era mi lugar: callar, obedecer y servir”, expresó en diálogo con el medio local, la mujer que a los 34 años busca recuperar a sus hijas y visibilizar una realidad que, afirma, muchas mujeres atraviesan en silencio. "Las mujeres no decidimos. No votamos. No opinamos. No elegimos. Nuestra función es criar hijos, mantener la casa y someternos a lo que los hombres y la iglesia decidan", agregó hablando de la vida en la colonia.

Una vida marcada por normas rígidas

Según su propio relato, María nació y se crió dentro de la colonia menonita de La Pampa donde las costumbres religiosas organizaban la vida cotidiana. La educación formal era limitada, el rol de las mujeres estaba ligado principalmente al hogar y la crianza, y muchas decisiones personales estaban condicionadas por autoridades comunitarias y mandatos culturales profundamente arraigados.

“Me fui para salvar mi vida”: la historia de María, la mujer que escapó de una comunidad menonita en La Pampa. Foto captura.

En su testimonio, describió un entorno donde el acceso a la tecnología era restringido y donde incluso hablar español con fluidez podía ser mal visto, ya que el idioma predominante era un dialecto alemán antiguo.

"Tampoco podemos tener celular. Si te encuentran uno, vienen el obispo y los ministros, te lo sacan, te lo rompen y después te obligan a ir a la iglesia a pedir perdón públicamente. (...) El castigo es que no podés hablar con nadie, te aíslan de todos, no podés salir de tu casa por los días que ellos te dicen”, relató al medio citado. Con el paso de los años, comenzó a sentir que su margen de elección era cada vez más estrecho.

La decisión de irse

En 2019 tomó la decisión que marcaría un antes y un después en su vida: abandonar la comunidad. Lo hizo sola, dejando atrás el lugar donde había crecido y gran parte de su historia personal. Según contó, el cansancio emocional y la sensación de no tener salida fueron determinantes para dar ese paso.

“Me fui para salvar mi vida”: la historia de María, la mujer que escapó de una comunidad menonita en La Pampa. Foto captura.

Así lo dijo: “En 2019 me escapé de la comunidad. Me fui en colectivo. Tenía dos hijas. Me fui porque ya no podía más. Porque la violencia psicológicafísica, las amenazas y el control constante te destruyen la cabeza. Te dicen que si te vas, vas a ir al infierno, que sos mala, que no tenés salvación, que estás en contra de la voluntad de Dios. Te hacen sentir que no hay salida”.

Irse no significó que todo se resolviera de inmediato. Por el contrario, implicó empezar de cero, adaptarse a otra realidad, conseguir trabajo y reconstruir vínculos fuera de un entorno que había sido su único mundo durante décadas.

La maternidad en el centro de su lucha

Hoy María vive en Tucumán, donde formó una nueva pareja y trabaja en una finca rural. Sin embargo, su principal preocupación sigue siendo el vínculo con sus hijas, que continúan relacionadas con la comunidad. En sus palabras, muchas de sus decisiones estuvieron atravesadas por el deseo de protegerlas y ofrecerles otras oportunidades de vida.

“Me fui para salvar mi vida”: la historia de María, la mujer que escapó de una comunidad menonita en La Pampa. Foto captura.

“Cuando me fui, dejé a mis hijas ahí. Hoy tienen 15 y 12 años. No porque quisiera: nadie quiere dejar lo más preciado de su vida. Fue porque no pude sacarlas en ese momento. El padre había amenazado con denunciarme y sacarme a mis hijas. Conseguí trabajo y volví inmediatamente a buscarlas”, relató. Hoy María vive con su hija menor, a la que pudo recuperar en tanto que la mayor permanece con el papá en la colonia.

Su testimonio expone la complejidad emocional de salir de un entorno cerrado: el miedo, la culpa, la presión social y, al mismo tiempo, la necesidad de priorizar la propia integridad y la de los hijos.

Una historia que trasciende lo local

Aunque los hechos se desarrollan en La Pampa, el caso de María pone en primer plano problemáticas más amplias: la violencia de género, la autonomía femenina, los derechos de la niñez y la dificultad de reconstruirse después de atravesar contextos de control extremo.

Su decisión de hablar públicamente no solo busca visibilizar su situación personal, sino también abrir una conversación sobre realidades que muchas veces permanecen ocultas. Más allá del lugar geográfico, su historia interpela sobre la libertad de elegir, la identidad y el desafío de empezar de nuevo cuando todo lo conocido queda atrás.

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