Con esa súplica desgarradora, el capitán Francisco Merchán, piloto del helicóptero derribado en Antioquia, luchó por aferrarse a la vida. Malherido, alcanzó a comunicarse por radio: “¡Ayúdenme, no me dejen morir… mis hijas me necesitan!”. Pensaba en Luciana, de 9 años, y en Gabriela, de apenas 6 meses, mientras la esperanza lo mantenía con fuerzas en medio del dolor.
Cuando finalmente lo hallaron, llevaba sobre el pecho la foto de su esposa y sus pequeñas, como un escudo de amor, como la fuerza que lo sostuvo hasta el último aliento. Oriundo de Mongua, Boyacá, Merchán creció soñando con servir a Colombia como policía y como piloto. Cumplió su sueño con disciplina, valentía y honor, hasta que la guerra lo arrancó de los brazos de su familia.
La espera que desgarró a su familia
El pasado 21 de agosto, un helicóptero de la Policía Nacional fue derribado por un dron cargado con explosivos durante una operación contra grupos armados ilegales en el municipio de Amalfi, Antioquia. Entre los 13 uniformados asesinados estaba Francisco Javier Merchán Granados.
Según su hermano Jorge Merchán, la angustia comenzó desde el mediodía, cuando la familia recibió la noticia del atentado. “Mi cuñada nos confirmó que el helicóptero había caído. Nadie nos daba razón, llamábamos a cuanto amigo teníamos cercano a la institución para tratar de averiguar el estado de salud de mi hermano”, relató Jorge.
Horas de incertidumbre, miedo y oraciones acompañaron a los familiares mientras intentaban obtener información. Finalmente, al final del día, supieron que Francisco seguía con vida, aunque gravemente herido.
Luchó hasta el último segundo
A medida que la noche avanzaba, la familia permanecía en vela. La zona era peligrosa: la presencia de drones de los subversivos impedía un rescate inmediato. Francisco Merchán quedó solo, herido y aferrado a la vida mientras pensaba en sus hijas y en su esposa.
“Mirábamos con muchísimo miedo el listado para que no apareciera el nombre de mi hermano; aferrados a la esperanza de que estaba herido y podía salir de allá… pero lamentablemente nos confirmaron que no aguantó, que luchó lo que pudo por su vida”, recordó Jorge.
Sobre su pecho, la foto de su familia: un símbolo de amor y resistencia en sus últimas horas.
Un héroe que deja un legado
Francisco Merchán deja un vacío imposible de llenar en su hogar. Luciana, de 9 años, y Gabriela, de seis meses, enfrentarán la vida sin su padre, pero su recuerdo será un ejemplo de valentía y entrega. Su familia lo recuerda como “una persona entregada a su institución con mucha gallardía y amor por su familia”.
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