"Uno de los privilegios que nos damos en Protagonistas de Para Ti: es escritora, psicóloga, columnista, conferencista y es un placer tenerla acá con nosotros. Bienvenida, Pilar Sordo".
Así presentó Priscila Crivocapich a la entrevistada de esta semana, nada menos que la destacada especialista chilena, experta en temas relacionados con el bienestar emocional y las relaciones interpersonales.
Pilar Sordo está en nuestro país para desarrollar la primera parte de una gira nacional con su conferencia "Exponencialmente Consciente", donde aborda los desafíos psicológicos y espirituales de la vida moderna.

Pilar Sordo: "Estamos en un momento histórico donde necesitamos fórmulas para vivir mejor"
Priscila: Justo que estamos hablando del tema de la charla, ¿cuán importante ves hoy las charlas en las familias, con todo el tema que hay de la comunicación con un teléfono?
Pilar: Yo reivindico la conversación. Creo que en muchos ámbitos de la vida, inclusive hasta para hacer negocios, se ha ido perdiendo la posibilidad de visibilizar al otro. Creo que el tema, por ejemplo, del mail ya ha ido pasando como de moda, a otras formas como el WhatsApp.
Pero igual tienen esta cosa como distante, como que no alcanza a establecerse un enganche desde lo emocional. Yo creo que hoy estamos en un momento como histórico donde necesitamos fórmulas para vivir mejor, porque creo que todo nos hace vivir mal.
Priscila: ¿Una de fórmulas cuál sería?
Pilar: Por ejemplo, ¿cuánto tiempo regulas tu espacio con el teléfono? ¿Cuánto tiempo te permites estar en la naturaleza? ¿Cuán saludable es tu alimentación? ¿Cuánto tienes conciencia de tus decisiones en relación a tu autocuidado o tu autoprotección? Creo que mi abuela no necesitó esta conversación, que vivió 103 además, la mamá de mi papá. No creo que ella haya necesitado que le dieran pautas para poder disfrutar de la vida.

Pilar Sordo: "Hoy hay contaminación de información"
Priscila: ¿Pero ella lo disfrutaba de una manera conciente?
Pilar: No, no. Yo creo que nunca registró. Ella vivió nomás. Comió lo que quiso, tomó lo que quiso, celebró la vida. Tampoco creo que se necesitaba esa conciencia que hoy día sí se necesita. Hoy necesito darme cuenta de ciertas decisiones o de lo que me pasa internamente. Porque es tanta la contaminación de información que hay, que esa percepción de lo cotidiano hoy es necesario tenerla.
Priscila: Pero de igual manera hay muchísima gente que también sigue viviendo en automático.
Pilar: Un montón, la gran mayoría.
Priscila: Estás todo el tiempo pensando es lunes, quiero que llegue el viernes, en la de cantidad de WhatsApp que tenés que responder, no terminás de disfrutar algo bueno que te haya pasado que ya estás pensando en lo siguiente y nunca estás consciente del presente.
Pilar: No. Yo creo que no. Creo que estamos con exceso de futuro o exceso de pasado todo el tiempo.

"Vivimos en un mundo de insatisfacción y de comparación permanente"
Priscila: El pasado me da como más melancólico.
Pilar: Totalmente. Así es. De hecho el exceso de pasado combina con la melancolía y la tristeza y es una de las causas de la depresión. Y el exceso de futuro es una de las causas de la ansiedad y de la angustia y por lo tanto del miedo permanente. Entonces, todo hoy día te saca de ti.
Yo menciono en la conferencia que vivimos en un mundo de insatisfacción y de comparación permanente. Entonces, es como también digo en la charla, tengo una amigo que me dice que se despierta a las 6 de la mañana y ya tiene alguien que corrió 12 km. Entonces, es como esa sensación de que siempre vamos atrás de lo que se supone que habría que hacer. Porque hay que hacer tanto para poder estar bien y hay veces que ojalá hiciéramos menos y estaríamos mejor.

"Hoy en día es importante decidir quién no vas a ser"
Priscila: Claro, pero también se combina todo, es como una bomba de tiempo. Porque uno abre una red social, hablemos de Instagram, entonces ves la vida ideal del otro. Ves la maratón de uno, ves el skincare del otro, lo que se compró la otra persona, el auto de lujo que tiene, la casa y viviste en esa vorágine constante que si no le pones un freno...
Pilar: Por eso es que hoy día es tan importante decidir quién no vas a ser. Porque lo que vas a hacer, lo vas a hacer. Pero lo que no vas a hacer, te va a permitir hacer lo importante. Por ejemplo, estar con tus afectos, salir a caminar, darle un tiempo a tu pareja o a tus hijos.
Pero para eso tienes que dejar de hacer, porque si te metes en el run run del hacer, entonces vas a estar 1 hora y media -que es el promedio de lo que la gente hace scroll en el día, por ejemplo-. O la hora y media que te permite es ver un noticiero en desmedro de una comunicación con un hijo adolescente.

"Hoy hay más consciencia de daño con respecto a la tecnología"
Priscila: Bueno, ahí los padres resuelven mucho también con el teléfono.
Pilar: Yo creo que hoy día hay más conciencia de daño con respecto a la tecnología, pero hubo un momento que era niñera, digamos. Que el nene llora y pásale la tablet. O lo llevas a un restaurant, entonces el niño se entretiene jugando mientras tú conversas con quién estás en la mesa.
Sí, claro, hoy día ya se entiende que eso a los niños les hace mal a nivel cerebral y hay algunos que tomarán conciencia y otros no tanto. Pero durante mucho tiempo hace muchos años atrás y no tantos tampoco, funcionó como como niñera, como silenciador, como no jodan mientras tanto yo hago cosas para mí, digamos.
Priscila: Una de las cosas que hoy pensaba, por ejemplo, es hablando del tema del celular y de estas cosas que decís, Navidad, año nuevo. Decime si no recibís millones de mensajes de WhatsApp, de un montón de gente que se la pasa mandando mensajes...
Pilar: Sí, para los culposos que se sienten obligados a tener que contestar esos mensajes como en serie que le llegaron a todos los contactos del WhatsApp, el mismo mensaje sin ninguna personalización…

"Tenemos miedo de perdernos cosas, de no ser parte"
Priscila: O feliz cumpleaños a través de las redes sociales de mensaje directo más el Facebook, más el comentario en la foto. Entonces, digo, es como muy vacío a la vez.
Pilar: No, porque al final pareciera que queremos estar presentes en todos esos espacios. Tenemos miedo de perdernos cosas, de no ser parte. Eso yo creo que hoy día nos asusta un montón, de no ser parte de que si todos están comentando, entonces yo también tengo que comentar porque no quiero quedarme fuera. Porque necesito esa sensación absurda de una pertenencia irracional a algo que ni siquiera me pertenece.
Es por eso que el tema de la conciencia -o qué dejas de hacer hoy para priorizar lo que de verdad tiene valor afectivo-, es una condición de salud mental. Porque la rapidez con la que vivimos todo, donde los cambios son tan brutales en tan poco tiempo, la intensidad, pero al mismo tiempo la livianidad y la poca profundidad, hace una mezcla bien perversa.
Porque el tema de la verdad no nos preocupa para nada, si es verdad o no es verdad tampoco nadie averigua, nos quedamos con el titular de las cosas, no se profundiza. Los vínculos tienen poca posibilidad de continuación porque no hay inversión en el trabajo durante ese vínculo, entonces a la primera conversación incómoda chau, me voy.

"Hoy se quiere vivir el desgaste"
Priscila: No hay compromiso emocional.
Pilar: No se quiere vivir el desgaste, es como no querer pagar costos y tener querer un montón de beneficios. Y eso a todas luces no funciona.
Priscila: ¿Y por qué pasa eso? En realidad pasa igual en todo tipo de relaciones, como en una amistad en donde te digo, "Nos vemos la semana que viene" y después esa semana que viene nunca pasó y…
Pilar: El vamos viendo.
Priscila: Total, el vamos viendo… Yo te lo estoy llevando a la amistad igual porque vemos el fin de semana si vamos al cine, no sé, yo soy como de muy de palabra y de cumplir, pero porque tengo ganas, ¿no? Pero en esa liviandad, tanto en una amistad y ni hablar en una pareja.
Pilar: Ah, no, peor.
"Hoy estamos inmersos en una afectividad líquida, muy livianita, donde no nos atrevemos a mostrarnos tal cual somos"
Priscila: En el conocer a alguien, la falta de compromiso.
Pilar: ¿Cuánto te vas a demorar en contestar para no ser catalogada intensa, si lo dejas en visto o no para ver o mostrarte interesada o no interesada? Entonces, en todos esos juegos que se transforman como especie de estrategias de guerra, que dejan tan poca naturalidad a la condición, se pierde la conquista y no solo se pierde la conquista, se pierde la posibilidad de construir algo porque en el fondo es "no me atrevo a ser yo".
Porque si soy yo, en lo comprometida o en lo que en mi barrio se llamaba responsable o buena persona, hoy día se llama intensa. No me atrevo a poder mostrarme como soy, entonces tengo que estar modelando para ser aceptada. Y aún así igual corro el riesgo de que me ghosteen y que no aparezcan nunca más. O sea cómo uno se mueve hoy día en esta afectividad líquida, muy livianita, y además sin mayores explicaciones, muy irresponsable desde la empatía o desde lo que al otro le puede pasar con mi estrategia.

Priscila: ¿Y por qué pasa eso? O sea, ¿y es más en los hombres o en las mujeres?
Pilar: No, yo creo que es por igual. Creo que hay una condición social de lo desechable y de esta cosa -que es bien paradójica-, que todo tiene que estar enfocado a buscar el placer inmediato. Inmediato, que eso es muy dopaminérgico, es muy desde el celular, digamos, desde el shot de dopamina que me genera la pantalla.
"Hay una forma de transitar lo social hoy día y lo afectivo desde lo inmediato"
Priscila: Pero se perdió este placer que quizás no sé, lo pueden llegar a contar mis padres, está bien, las relaciones quizás antes eran de otra manera, pero tenían el valor del compromiso y una frase escuchada era pelear por el matrimonio. Y la realidad es que el amor y un amor de pareja es una construcción, que no siempre todo va a ser maravilloso y hermoso. Hoy los jóvenes y no tan jóvenes, -yo por ejemplo, ya no soy tan joven, pero no quiero ni pensar en en las camadas más pequeñas-, perdieron el valor de la construcción de una relación.
Pilar: Absolutamente. Es que yo creo que hay una forma de transitar lo social hoy día y lo afectivo desde lo inmediato. Eso hace que sea desechable, hace que toda la construcción a largo plazo genere miedo o aburrimiento, porque la generación de serotonina o de hormonas de más largo plazo, digamos, requieren perseverancia, persistencia.
Y eso hoy día las generaciones más jóvenes no están dispuestos a vivirlo porque insisto, es como querer las ganancias, es como querer correr una maratón sin entrenar. Es como, quiero llegar a esa meta, pero no quiero vivir el camino.

Priscila: Nacer millonario…
Pilar: Exactamente, claro. Y ahí es donde vienen todas estas nuevas formas de ganar fortunas con reels, por ejemplo, donde la vida te empieza a mostrar formas de ganancia de dinero, entre comillas, sin tanto costo de dificultad, sin tener que pasar 6 años en una facultad. Pero también se olvida lo que es el proyecto sentido de vida, del para qué quieres ese dinero.
"Lo que se muestra en las redes es una verdad parcial"
Priscila: Hoy, por ejemplo, todos tienen su influencers. Sin desmerecer, por supuesto.
Pilar: ¡No! Es una opción super legítima porque además es mucho más difícil de lo que parece también, digamos. Entonces también hay un prejuicio como de hacerlo liviano con la cantidad de trabajo o incluso de máscara, de disfraz de la emocionalidad real, porque yo insisto que uno en las redes -bueno, a mí me pasa un poco eso porque intento ser muy verdadera-, pero las redes en general no necesariamente es que se mienta, pero lo que sí es seguro es que no se muestra todo. Que son verdades parciales.
Entonces, esa parcialidad también requiere un esfuerzo y un trabajo y al final el influencer se ve atrapado en un circuito donde tiene que mostrar desde el plato que se come hasta el champú que está usando en el pelo, que al final se transforma en una cadena como de nunca desconectarte porque tendrías que estarlo entre comillas mostrando todo, para poder hacer rentable el negocio.
Entonces, el atrapar de mi profesión en términos de lo que estudio, de lo que investigo, de cómo escribo, de las conferencias o de los viajes puede ser igual que el atrapar de esto otro y que tiene tanto prejuicio también, ¿no? Creo que estamos evaluando, juzgando tan fácil es como transformarse en esto del circo romano de dedo arriba, dedo abajo.

"Las redes sociales plantean una estructura de poca empatía, de poca capacidad de observar antes de opinar"
Priscila: Sí, también uno escribe con liviandad lo que quiere en una red social y no importa el daño que pueda generar.
Pilar: No, claro, porque ahí hay otra otra de estas consecuencias de esta estructura de hoy de que es la poca empatía. Que es la poca capacidad de observar antes de opinar y ser criteriosa antes de dar una opinión que está prácticamente ausente en nuestra forma de funcionar.
Priscila: Pero ahí también hablando de la empatía o de la no empatía, ahí estamos hablando de un cero nivel de conciencia, porque yo creo que la persona puede ser un poquito consciente. ¿Cómo definirías el término exponencialmente consciente y si no sé, si yo puede ir creciendo el nivel de conciencia, no sé, Sí. me pregunto y me respondo.
Pilar: No, no, está bien, es que es muy buena la pregunta. Eh, sí, yo creo que uno va haciendo upgrade. O sea, el despertar en un área automáticamente te lleva a despertar en otra. Es muy difícil que alguien que empiece a ser consciente, vuelva a ser ciego. Ahora, eso es una joda, ¿no? O sea, no es nada de fácil empezar a ser consciente. De repente dan ganas de volver a estar dormida y no entender nada y que nada te importe. Pero cuando uno ya empieza a agarrarle el gustito a la decisión, es hermoso.
Porque primero te haces responsable, segundo te sientes muy protagonista, pero pagas los costos de eso también. Porque tienes que empezar a decir que no, porque tienes que empezar a ser selectiva en determinadas decisiones, porque entonces te vas a tener que restringir en algunas cosas para privilegiar otras. Vas a tener que postergar gratificaciones inmediatas en pro de gratificaciones más a largo plazo.

Y yo creo que se vuelve un placer el empezar a, incluso desde lo intelectual, a mirarte y observarte. Yo en la conferencia hablo mucho del diálogo interno, como a observarte cómo te hablas y de cómo funcionas en esos nuevos estados de conciencia. Porque implica además un montón de conciencia con el cuerpo, que el cuerpo te empieza a informar un montón, que por qué la panza se te apretó, que por qué tenías ganas de salir rápido a este salón y no tienes ninguna explicación para eso, ¿cuánto rato le das a ese pensamiento para decir y por qué me quedé atrapada en ese miedo o en esa imagen?
Yo creo que la conciencia es un proceso extraordinario y muy placentero cuando uno se hace responsable. Pero creo que también hay que tener super claro que pagas un costo que hay veces que implica dejar vínculos, dejar trabajos, irte a otro lugar a vivir, tener un montón de coraje para llevar a cabo aquello que te estás empezando a dar cuenta.
"La paz interior, igual a felicidad para mi, requiere tener un montón de valentía"
Priscila: Es un camino que muchas veces sale de algún dolor, ¿no?
Pilar: Sí, siempre. Nadie aprende a ser consciente tomando sol en Punta Cana, digamos.
Priscila: Sí, totalmente. Te puede pasar desde la pérdida de alguien querido o una enfermedad...
Pilar: Sí, es una crisis.
Priscila: A veces la gente quizás no toma conciencia en ese momento y no reacciona y después la vida te vuelve a mandar otra peor para ver, a ver si con esta y hay gente que se niega. ¿Y por qué se niegan a a a despertar?
Pilar: Porque se requiere coraje. Yo creo que la paz interior, igual felicidad para mí, para mí es lo mismo, requiere un montón de valentía. Y por lo tanto no es para todo el mundo, porque no todo el mundo está dispuesto a pagar los costos que tienes que pagar por descubrir lo que descubres.
No es simple ser congruente en cada una de las cosas y de las consecuencias de tu salud, de tu amor propio, o sea, no es simple.

Priscila: Pero todo eso que estás diciendo vos es igual a felicidad absoluta. Hoy la gente tiene una una manera de vivir de decir, "Soy feliz, pero que no es real".
Pilar: No, porque está asociada al placer. Y que está asociada al placer, y que está asociado a la alegría también. Es como que estar contento todo el tiempo para poder ser feliz o habría que tener muchas cosas para poder ser feliz. Y ninguna de esas dos cosas es cierta, porque yo puedo ser feliz estando triste, puedo ser feliz viviendo un duelo porque estoy en paz.
Pero a mí lo que me llama mucho la atención porque además esto es muy de post, ¿no? Es muy como de Instagram, porque hay tanta gente que sabe tanto de todas estas cosas. Entonces, hay tanta gente hablando de estos temas, muchas, que te hacen sentir como que la felicidad es un lugar donde habría que llegar.
"Hay que seleccionar a quién se escucha y a quién se le cree en redes sociales"
Priscila: ¿La gente que habla lo vive de verdad?
Pilar: No tengo idea. No se sabe. No tienes como saberlo. Por eso es bueno seleccionar a quién uno escucha y a cuál tú le crees o o cuál es el testimonio que más o menos tú sabes de esa persona para poder funcionar. Porque creo que hay mucha información que además genera mucha presión, mucha sensación de exigencia, de que como no alcanzo, entonces siempre estoy frustrándome.
Porque no alcancé a comer todo lo saludable que tenía que comer, porque no alcancé a meditar lo que había que meditar, porque hoy día no fui todo lo cariñosa o responsable que podía ser con mis hijos, porque no me saqué el maquillaje como se supone que hay que sacárselo o no me maquillé como se supone que la experta en makeup lo hace. En algo vamos a fallar, digamos, porque es un montón. Entonces, la palabra seguidor la odio, digamos, esa palabra odio no me gusta, pero me genera mucha rebeldía, porque creo que no podemos suponer que vamos detrás de alguien todo el tiempo.
Yo siempre digo, a mí no me sigan, por favor, no me sigan, yo quiero que me acompañen en redes, porque yo muchas veces yo voy detrás. Esta sensación de seguidor te coloca además en una esclavitud, de expectativa, de que en cualquier minuto los desilusionas, porque dijiste algo que no tenías que decir o porque hiciste algo que no había que hacer. O lo que fuera, da lo mismo, entonces, que te la coloca el otro ni siquiera tú, entonces te instalan, por eso las escaleras siempre son peligrosas porque las caídas son fuertes.
Entonces, el cómo me paro frente a esa situación, me parece muy peligroso el colocar mi estabilidad emocional en esta comparación permanente de lo que hacen las cuentas que tengo, donde evidentemente siempre me hacen sentir que estoy en déficit.

"A la Pilar de hace 20 años le hubiera enseñado a quererse más"
Priscila: Y si tuvieras que hablarle hoy a la Pilar, que me imagino que hace muchos años tenés una gran sabiduría y con todo tu estudio y tu aprendizaje a lo largo de los años cada vez se va potenciando más y que uno no no deja de aprender, ¿no? Pero si tuvieras que hablarle hoy a la Pilar de hace 20 o 30 años atrás, ¿qué consejo le darías?
Pilar: Yo creo que le hubiera enseñado mucho antes a quererse más. Yo tomé decisiones por falta de amor propio un montón, en esa en esa década que tú me estás mencionando. Y por un lado le hubiera enseñado a quererse y a priorizarse más, eso hubiera implicado a descansar un poco más, a no exigirse tanto.
Priscila: Y la parte del amor propio, ¿viene de uno, viene de los padres?
Pilar: Yo creo que es una mezcla. Yo particularmente voy a hablar por mí porque me estás preguntando a mí, pero yo desarrollé el Síndrome de la Niña Buena. Yo tenía que ser complaciente para que mis papás estuvieran contentos, hija mayor. Entonces creo que ese síndrome que impide que seas enérgica, que pongas límite.
Mi mamá siempre cuenta ahora ya no con orgullo, en algún momento lo contaba con orgullo hasta que yo se lo hice ver. Que cuando ella hablaba de mí de bebé, su típica frase era, "Oye, era tan encantadora porque donde la colocabas, se quedaba y no reclamaba nunca". Y yo decía, "¿Por qué mierda no reclamé? ¿Por qué no lloré más? ¿Por qué no expresé mis necesidades?".
O sea, desde qué lugar desde tan bebé ya tenía incorporada esta sensación de evitar conflictos, que por lo demás, a la larga terminan formando mi rol de psicóloga también, ¿no? O sea, mis papás se ríen porque cuando ellos peleaban cuando yo era chica, ellos tenían la pésima costumbre de dejar de hablarse. Entonces la que era correo era yo.
Entonces mi papá me decía "dile a tu mamá que me traiga con un café". Y yo partía a mi mamá y le decía "dice mi papá que quiere un café". Entonces mi mamá decía, "Dile que se la haga a él". Y yo como no quería decirle eso porque ya los 7 años sabía que eso era conflictivo, llegaba de mi papá y le decía, "Papá, dice mi mamá que te lo hace, pero en un ratito más".
Entonces, mi papá ya se enojaba menos. Entonces, esos fueron mis primeros indicios de mi terapia de pareja, a costa de mi panza, a costa de mi plexo solar, a costa de mi angustia, a costa de muchas cosas, pero esa estructura, claro, no configura amor propio. Porque yo estaba permanentemente centrada en en lo que estaba pasando afuera.
Me hice muy buena escuchadora de amigas desde muy pequeña, con la paradoja que me apellidara era Sordo, lo cual generaba aún más conciencia de que yo escuchaba. Entonces creo que si yo tuviera que hablarle a la Pilar de los 30 o 30 y tantos años, le hubiera dicho, "A ver, para, siéntate, empieza a pensar en ti", porque el precio que vas a pagar en los 30 años que te quedan va a ser super alto, digamos.

"No me gusta la palabra 'gestión', porque en el incosciente colectivo sigue siendo 'control'"
Priscila: ¿Pero no crees que todo es como un plan perfecto?
Pilar: Ah, no total. Yo no me quejo. No sé si la palabra es no me arrepiento, porque creo que hay decisiones que no hubiera tomado y otras que las hubiera hecho distintas. Mirando desde hoy, ¿no? Pero me parece super injusto con la Pilar de los 30 evaluarla con la información que yo tengo hoy día a los 59. Porque la de los 30 tengo súper claro que hizo lo que pudo, con lo que sabía y con sus mejores intenciones, porque además tenía el síndrome de la niña buena obviamente no quería herir a nadie. Como tal vez va a ser super injusto que la pilar de los 70 evalúa la de hoy.
Priscila: Sí, por supuesto. Entonces en este ejemplo que diste justamente tuyo, hablás mucho de las emociones, quizás de guardarte ciertas emociones para agradar o para quedar bien y sería lo que es la gestión de emociones.
Pilar: Pero esa palabra no me gusta.
Priscila: ¿Gestión? ¿Y cómo lo podría decir?
Pilar: Yo creo que hay que expresar nomás. Expresar. Porque creo que la palabra gestión en el inconsciente colectivo sigue siendo control. Entonces al final llegamos al mismo punto. Llegamos al mismo punto de decir, bueno, entonces ahora sí, ahora no, ahora puedo, ahora no puedo.
Si yo de verdad estoy consciente de mí y volvemos a la palabra consciente, que me encanta, yo voy a saber cuándo puedo expresar una emoción por sí sola. No necesito ponerle el mecanismo de control, porque si yo me emociono contigo ahora y me dan ganas de llorar, ¿por qué no lo voy a poder hacer? La gestión diría que en una entrevista eso no es adecuado.

"Todavía tenemos un montón de frenos culturales que nos siguen haciendo sentir que llorar es debilidad"
Priscila: Tenés razón.
Pilar: ¿Me entiendes? Entonces, no me parece, digamos. Porque creo que las consecuencias que yo pago al contenerme esa emoción después de esta entrevista son mucho más altas, a que si efectivamente pudiera emocionarme contigo. No, no debiera tener ese problema. El tema es que todavía tenemos un montón de frenos culturales que nos siguen haciendo sentir que reírse mucho es superficial, que llorar es debilidad, que tener miedo es cobardía.
Que la única emoción como legitimada es la rabia y el enojo, que es la que me hace visible además. Entonces, me parece que uno va aprendiendo en la vida a no tener la vergüenza o el pudor de expresar lo que tengas ganas de expresar.
Priscila: Bueno, Pilar, te tendría 2 horas y medias más y la verdad es que tocando cada uno de los temas es un placer escucharte y super jugoso y es un lujo que nos pudimos dar acá, así que agradecida enormemente en nombre de todos los que te están escuchando y siempre sos bienvenida.
Pilar: Un suerte placer haberte conocido además. Y gracias a ustedes, gracias a a todo el cariño que me dan cada vez que llego a Argentina y que nos ha permitido acompañarnos hace tantos años, así que feliz de de poder aportar desde mi pequeñez un poquitito a mejorar la calidad.
Producción: Marité Rizzo
Fotos: Rocío Bustos
Retocador de imágenes: Gustavo Ramírez
Maquilló y peinó: @natalipomasonccomkp
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