Jonathan Rhys Meyers fue uno de los actores más magnéticos de los 2000. Su rostro intenso y su forma contenida de actuar lo convirtieron en un nombre fuerte del cine y la televisión internacional. Hoy, lejos del brillo constante de Hollywood, su vida transcurre con un perfil más bajo, entre proyectos actorales puntuales, su familia y un camino personal que nunca ocultó.
Los comienzos y el salto a la fama
Nacido en Irlanda en 1977, Jonathan Rhys Meyers tuvo una infancia atravesada por dificultades familiares y económicas. Empezó a trabajar como actor siendo muy joven y rápidamente llamó la atención por su presencia en pantalla. El reconocimiento llegó con películas como Bend It Like Beckham y se consolidó en 2005 cuando Woody Allen lo eligió como protagonista de Match Point, un thriller psicológico que lo catapultó a la fama mundial.

Poco después, su carrera alcanzó un pico con The Tudors, la serie en la que interpretó a Enrique VIII y por la que ganó un Golden Globe. Durante esos años, su nombre estaba asociado a grandes producciones, prestigio crítico y una imagen de galán sofisticado y enigmático.
Los momentos más oscuros y una lucha pública
Mientras su carrera crecía, también comenzaron a hacerse visibles sus problemas personales. A lo largo de los años, Jonathan Rhys Meyers habló públicamente de su adicción al alcohol y de las recaídas que atravesó. Estos episodios impactaron tanto en su vida privada como en su continuidad laboral y derivaron en internaciones y pausas forzadas en su carrera.
A fines del año pasado, volvió a ser noticia tras un episodio policial vinculado al consumo de alcohol, un recordatorio de una lucha que el propio actor nunca negó ni minimizó. Lejos del escándalo, su historia quedó marcada por idas y vueltas, avances y retrocesos, sin relatos edulcorados.
Vida personal: familia y una separación reservada
En 2016 se casó con la actriz y productora Mara Lane, con quien tenía una relación desde 2013. Ese mismo año nació su hijo, Wolf.

Sin embargo, en 2025, Lane confirmó en un mensaje en Instagram que ella y Rhys Meyers se habían separado hace casi tres años. En esa declaración, la actriz destacó que desde su separación cada uno siguió su camino y expresó gratitud por el crecimiento personal de ambos.

Aunque ya no son pareja, comparten la crianza de su hijo y mantienen un vínculo respetuoso, con foco en el bienestar de Wolf —un aspecto importante de la vida del actor en este presente de transición.
Los desafíos personales y cómo los enfrentó
A lo largo de su vida pública, Jonathan Rhys Meyers ha sido muy abierto sobre sus dificultades con el alcohol y la salud emocional. En varias oportunidades buscó tratamiento en rehabilitación y enfrentó recaídas, como una muy comentada en 2017 tras la pérdida de su segundo bebé con Lane.

En su declaración de separación, Lane también elogió el esfuerzo de Rhys Meyers por mantenerse sobrio durante largos periodos, resaltando que ese logro era motivo de orgullo.
El presente del actor
Hoy, Jonathan Rhys Meyers continúa vinculado a la actuación, con proyectos que lo mantienen activo pero lejos del centro del foco mediático que tuvo en su momento de mayor popularidad. Su historia combina una carrera sólida con la búsqueda de equilibrio personal —tanto en lo familiar como en lo emocional— y la construcción de una vida más reservada pero con significado propio.



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