La influencer Belu Lucius sorprendió a sus seguidores al mostrar en sus historias de Instagram el tratamiento que sus hijos recibieron para eliminar los llamados moluscos. “¿Sus hijos también tuvieron moluscos? Vengo de sacárselos, se me estrujó el corazón”, escribió visiblemente conmovida. Estas protuberancias redondas y firmes aparecen con un pequeño hoyuelo central, y son muy comunes en la infancia.

La consulta de Belu Lucius abrió un espacio de diálogo entre padres preocupados por esta afección. Con la información adecuada, sabés cómo detectarla, tratarla y prevenirla para cuidar la piel de los más chicos.
¿Qué es el molusco contagioso?
El molusco contagioso (molluscum contagiosum) es una infección viral común que provoca pequeñas protuberancias redondas, firmes y con un hoyuelo en el centro. Según la Clínica Mayo, el causante es el virus Molluscipoxvirus, que invade las capas superficiales de la piel y genera lesiones benignas, pero muy contagiosas.
Preparación del diagnóstico: síntomas y causas
El molusco contagioso suele presentarse así:
- Protuberancias pequeñas (2–5 mm) color carne o rosadas
- Centro hundido con material blanco lechoso
- Agrupamiento de lesiones en gotas de rocío, sobre todo en cara, tronco y pliegues
- Pueden picarse o inflamarse por rascado
- El virus se transmite por contacto directo piel con piel o compartiendo objetos (toallas, juguetes). Los niños y personas con piel húmeda tras ejercicio o baño son más susceptibles.
Tratamiento paso a paso para los moluscos
- Extracción o curetaje: raspado suave de cada lesión bajo anestesia local.
- Aplicación tópica: cremas con ácido salicílico o tretinoína para eliminar restos virales.
- Observación domiciliaria: limpieza diaria y evitar rascarse para prevenir reinfección.
- Control médico: seguimiento cada 2–4 semanas hasta desaparición completa.
- En muchos casos, el sistema inmunitario controla el virus en 6–12 meses. Sin embargo, el tratamiento acelera la recuperación y reduce el riesgo de contagio familiar y social.
Tips y prevención
- Higiene rigurosa: lavá manos y piel de los chicos con agua y jabón, especialmente después de tocar las lesiones.
- No compartir objetos personales: toallas, cepillos, trajes de baño y ropa de cama deben ser de uso individual hasta que sanen.
- Evitar el rascado: cubrilos con apósitos para que no se diseminen ni se inflamen más.
- Control pediátrico: consultá al médico si las pápulas crecen, se inflaman o aparecen en gran número
Fuente: Clínica Mayo.
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